Rob Manfred: como por el éxito de cumplir su rol se le odia

Rob Manfred: como por el éxito de cumplir su rol se le odia

Rob Manfred: como por el éxito de cumplir su rol se le odia

Manfred se convirtió en el comisionado de las Grandes Ligas como sucesor del icónico Bud Selig en 2015, siendo desde entonces un sinónimo de éxito en las ejecutorias de representar a sus jefes (dueños de equipos) como empleado, así como también sinónimo de odio y de que muchas personas deseen su cabeza fuera de la liga.

Por estar en una posición donde responde directamente a nada más que los intereses de los dueños que son quienes lo contrataron y quienes lo mantienen en su rol, se vuelven normal comentarios como: “Rob Manfred ha sido lo peor que le ha pasado al juego”, “Manfred daña el juego…”

No solo ha sido una pieza útil para el servicio de los dueños de equipos de la MLB desde que es comisionado, sino desde mucho antes siendo subalterno de Selig como parte de las negociaciones colectivas en 1987, durante la huelga del 1994-1995, así como en las negociaciones de convenios colectivos laborales del 2002, 2006 y 2011.

Por igual, ha sido una de las principales caras en la construcción de políticas contra el uso de sustancias prohibidas para mejorar el rendimiento en la liga. Fue quien negoció el primer acuerdo para regular el uso de dopaje en MLB en 2002, como quien en 2013 estuvo frente a la investigación contra el escándalo del uso de biogénesis.

Ya en su posición como comisionado de las Grandes Ligas, Rob Manfred se ha encargado de poner la posición de los dueños como la fuerza mayoritaria frente a la Asociación de Jugadores en las negociaciones colectivas, empezando con una arrolladora victoria en 2016 donde los dueños básicamente tuvieron el control absoluto en el beneficio del pacto colectivo 2017-21.

Una de las cosas que sembró el control de los dueños fueron las llamadas ofertas calificadas, donde un equipo podría hacer una oferta a un pelotero que se convertiría en agente libre, que de rechazarla le daría al conjunto un pick del draft. Esto hizo crecer en la Liga estrategias como el tanking, donde franquicias hacían ofertas calificadas poco llamativas que el jugador podría rechazar y a cambio obtener la selección de draft.

Otra parte que ha sembrado el dominio de MLB ha sido el llamado Plan de Repartición de Ingresos, donde los equipos “equitativamente” dividen sus ganancias por los contratos de transmisión por derecho de televisión, siendo esta la principal fuente de ingreso de los equipos al día de hoy. Por ejemplo desde 2017 los Tampa Bay Rays como equipo de mercado pequeño han recibido más de US$60 millones de este plan aproximadamente de forma anual, aunque desde entonces su nómina solo ha superado esto mínimamente, sin contar otras fuentes de ingresos del equipo.

Las Grandes Ligas vio un registro récord en ingresos en su historia con US$10 mil millones en 2017, superando esto con US$10.3 mil millones en 2018 y US$10.7 mil millones en 2019, todo bajo el marco de lo que fue el CBA de 2017-2021, y en la era donde Rob Manfred ha sido comisionado.

Rob Manfred no solo ha sido el negociador que ha puesto a sus representados a ganar la batalla en las negociaciones colectivas, sino que evidenciandose por igual desde todas las maniobras de ganancias que han tenido los dueños de equipos por cosas que han resultado desde la mesa de negociaciones a su favor.

Desde su rol de comisionado ya le otorgó una victoria a los dueños en su primera negociación de un CBA, teniendo las mismas tendencias a otra victoria cuando a día de hoy se negocia un nuevo convenio.

Manfred es sobradamente odiado, muchas veces injustamente por solo cumplir un rol el cual no se suele comprender, aunque también es bueno ya que centra toda la atención en su figura y se olvida a los dueños que son a quienes él responde directamente intereses y, sobre todas las cosas está contrato para defender.

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