Con un swing, Eugenio Suárez se instaló en la historia del béisbol venezolano. Su grand slam de hoy le dio su noveno jonrón con bases llenas en MLB, igualando a Bob Abreu en el segundo puesto de la lista de venezolanos más letales en esa categoría. Solo Andrés Galarraga lo supera, con 10. Y la distancia es de apenas uno.
La lista que Venezuela debería enmarcar
El récord no llegó en silencio. Suárez empató a Abreu —uno de los outfielders venezolanos más completos que haya pisado las Grandes Ligas— y lo hizo en activo, lo que significa que el número 10 de Galarraga está dentro de su rango real. El Gato construyó ese récord a lo largo de 19 temporadas en MLB entre 1969 y 2004. Suárez lleva marcha.
La lista completa dice mucho de la tradición ofensiva venezolana con corredores en circulación. En el tercer escalón, con 7 grand slams, aparecen Ramón Hernández, Magglio Ordóñez y José Altuve —tres perfiles completamente distintos que comparten la misma habilidad de hacer daño cuando más importa. Wilmer Flores también está ahí, un nombre que muchos subestiman pero que ha resultado ser uno de los bateadores más fríos con el marcador apretado.
Por qué este récord importa más allá del número
Un grand slam no es solo un jonrón con gente en base. Es el golpe que cambia partidos, temporadas y, en el caso correcto, carreras. La capacidad de conectarlos de manera consistente habla de presencia mental, no solo de talento físico. Que Venezuela ocupe los dos primeros puestos de esa lista —con Galarraga y ahora Suárez empatado con Abreu— no es coincidencia: es patrón.
En el cuarto escalón aparecen nombres como Miguel Cabrera, Salvador Pérez, David Concepción y Antonio Armas, con 6 cada uno. Es decir, la profundidad de la lista venezolana en esta categoría específica no tiene equivalente fácil en ninguna otra nación latinoamericana dentro de las Grandes Ligas. El grand slam, en muchos sentidos, es un producto de exportación venezolano.


