Jacob Misiorowski acaba de entrar a los libros de historia de MLB con un solo pitcheo. El abridor de los Milwaukee Brewers registró 104.5 MPH, la velocidad más alta jamás documentada para un lanzador abridor en las Grandes Ligas desde que existen los registros oficiales. No es un récord de temporada ni de franquicia: es el récord absoluto de la historia del béisbol en esa categoría.
Para entender la magnitud de lo que hizo Jacob Misiorowski, hay que poner el número en contexto: 104.5 MPH desde el montículo como abridor no es solo excepcional, es literalmente sin precedente. Los registros de velocidad en MLB llevan años con Statcast como árbitro oficial, y ningún abridor había cruzado esa barrera antes. Hay relevistas — lanzadores que trabajan uno o dos innings con todo lo que tienen — que nunca llegan ahí. Misiorowski lo hizo abriendo un juego, con la carga completa de innings por delante.
Jacob Misiorowski y el perfil de un pitcher que está construyendo algo
El contexto importa porque hay una diferencia estructural entre un relevista que va a máxima intensidad durante 15 pitcheos y un abridor que tiene que administrar su brazo a lo largo de cinco, seis o siete entradas. Que alguien en ese rol lance a esa velocidad no es solo fuerza: es una combinación de mecánica, condición física y un brazo que, por ahora, parece operar en otra categoría.
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Jacob Misiorowski es uno de los nombres que el béisbol ha seguido con atención desde su llegada a las Grandes Ligas con los Milwaukee Brewers. Su brazo derecho ha sido consistentemente uno de los más violentos del juego, pero este registro lo coloca en una conversación diferente: la de los lanzadores que redefinen lo que se considera posible en su posición.
Lo que convierte este momento en algo más que una estadística de velocidad es la categoría específica del récord. No es el pitcheo más rápido en la historia de MLB en términos absolutos — esa conversación incluye a relevistas que han rozado los 106 MPH — pero sí es el techo histórico para un abridor. La distinción es relevante porque marca lo que puede hacer un pitcher que también tiene que pensar en los innings 4, 5 y 6. Jacob Misiorowski con ese piso de velocidad desde el primer inning cambia el cálculo ofensivo del equipo rival desde el momento en que calienta.


