Hay buenos inicios de temporada y hay lo que está haciendo Moisés Ballesteros. El receptor de los Cubs, nativo de Venezuela no solo está jugando bien para ser novato, está destruyendo a toda la competencia en prácticamente cada métrica ofensiva que existe. No es hipérbole. Son los números.
Ballesteros encabeza los rankings entre rookies de la MLB con un promedio de .392, un OBP de .439 y un slugging de .647. Su OPS supera el 1.086 y su WRC+ de 201 significa, en términos simples, que está produciendo el doble que el jugador promedio de la liga. Para un jugador en su primera temporada completa en Grandes Ligas, esas cifras son difíciles de procesar.
Moisés Ballesteros, el novato de Venezuela que está encendido
Pero lo que hace que su arranque sea todavía más llamativo es la calidad del contacto. Moisés Ballesteros lidera la Liga Nacional con una velocidad de salida promedio de 93.2 mph y un porcentaje de contacto sólido del 57.1%, también el mejor de la NL. No está bateando con suerte. Está golpeando la pelota con una consistencia y una violencia que no se ven habitualmente en un jugador con tan poca experiencia en el nivel más alto.
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El beisbol moderno tiene herramientas para distinguir los arranques calientes de los que tienen sustancia real. Las métricas de Moisés Ballesteros no solo son buenas en resultado, son buenas en proceso. Eso es lo que preocupa a los pitchers rivales y lo que ilusiona a Chicago.
Si mantiene aunque sea una fracción de este nivel a lo largo de la temporada, la conversación sobre el Novato del Año para Venezuela no va a necesitar demasiado debate.

