Los Dodgers de Los Ángeles entraron al verano de 2026 con la rotación de abridores más intimidante que el béisbol moderno había visto sobre el papel: Shohei Ohtani, Yoshinobu Yamamoto, Blake Snell, Tyler Glasnow y Roki Sasaki. Cinco lanzadores que en cualquier otro equipo serían el as incuestionable de la rotación. Pero para julio, tres de ellos no están lanzando — y el equipo, con todo y el caos, lidera las Grandes Ligas con récord de 61-36.
Tres ases fuera, uno a la vez
Tyler Glasnow fue el primero en caer: espasmos en la espalda baja lo mandaron al IL el 8 de mayo. Una semana después, el 15 de mayo, Blake Snell — que firmó por 182 millones de dólares en el offseason — se sumó a la lista por cuerpos sueltos en el codo izquierdo, el tipo de diagnóstico que en un lanzador zurdo se lee con particular incomodidad. Y el 3 de julio, Shohei Ohtani dejó de lanzar por inflamación en la rodilla izquierda, con regreso como abridor marcado como indefinido.
La carga cayó sobre Yoshinobu Yamamoto, Justin Wrobleski y Emmet Sheehan — lanzadores capaces, pero no exactamente el trío que uno imagina cuando habla de la rotación más poderosa de la historia. Yamamoto, que en 2025 realizó 30 aperturas con un ERA+ de 167 y llegó por primera vez al Juego de Estrellas, vuelve a ser el ancla de todo. El japonés ya demostró que puede cargar solo con la responsabilidad; la pregunta es hasta cuándo.
Esto no es nuevo — es el patrón Dodgers
El Opening Day doméstico de 2025 arrancó con 11 lanzadores en la lista de lesionados. En junio de ese mismo año el número llegó a 14 pitchers simultáneamente en el IL — 15 si se contaba a Ohtani como lanzador —, cuando el promedio de la liga era de cinco. Snell, Glasnow y Sasaki pasaron largas estancias fuera en 2025; Ohtani no debutó como pitcher sino hasta mediados de junio. El equipo terminó usando 17 abridores distintos durante la temporada regular 2025, empatando el tercer lugar en toda la MLB.
Y aun así ganaron la Serie Mundial 2025. Lo hicieron porque sus estrellas regresaron a tiempo para el postemporada y porque la profundidad de la organización absorbió el golpe. Ese es el modelo Dodgers: no un equipo que evita las lesiones, sino uno que sobrevive a ellas mejor que cualquier otro.
El deadline llega con tres abridores en el hospital
Con el deadline de cambios a días de distancia y una ventaja de 11.5 juegos en la División Oeste de la Liga Nacional, la organización tiene que resolver si refuerza la rotación ahora o confía en que Ohtani, Snell y Glasnow regresarán a tiempo para importar en octubre. Las lesiones de los tres tienen causas distintas — espalda, codo, rodilla — y no apuntan a un patrón único, pero el resultado práctico es el mismo: el equipo mejor armado de la MLB depende esta semana de lanzadores que en diciembre nadie tenía en el radar.
La ironía máxima es que los Dodgers siguen siendo el equipo más ganador de las Grandes Ligas. Sesenta y un victorias, 36 derrotas, la mejor marca del béisbol. Si con la rotación destrozada llevan ese récord, la pregunta no es si van a llegar al postemporada — es qué pasa cuando los ases vuelvan.


