Los Dodgers de Los Ángeles visitaron la Casa Blanca el 24 de julio de 2026 para ser recibidos por el presidente Donald Trump como los primeros campeones back-to-back de la Serie Mundial en 25 años. La ceremonia en el Jardín de las Rosas tenía todo para ser una celebración sin fricción, pero las ausencias de Mookie Betts y Kiké Hernández convirtieron el evento en algo más complicado: un reflejo de la tensión entre el equipo más latino de las Grandes Ligas y las políticas migratorias que han sacudido a Los Ángeles.
El hito que llevó a los Dodgers al Jardín de las Rosas
Para entender el peso del momento hay que arrancar desde el 1 de noviembre de 2025, cuando los Dodgers derrotaron a los Azulejos de Toronto en un Juego 7 que se fue a 11 entradas con marcador de 5-4. Fue el noveno campeonato en la historia de la franquicia y el primero back-to-back en toda su existencia. El último equipo en repetir título habría sido los Yankees de Nueva York, que completaron un tricampeonato entre 1998 y 2000, hace más de 25 años, aunque ninguna fuente reciente ha validado directamente esa comparación.
Yoshinobu Yamamoto fue nombrado MVP de la Serie Mundial 2025. El pitcher japonés —que llegó a Los Ángeles en diciembre de 2023 con un contrato de 12 años y 325 millones de dólares, el más grande jamás pagado a un lanzador— terminó siendo la pieza central de la segunda corona consecutiva. Shohei Ohtani, quien tampoco desapareció del radar, fue figura tanto con el bate como desde el montículo durante la postemporada. Juntos, construyeron el mejor argumento posible para una visita presidencial.
El mánager Dave Roberts y el propietario Mark Walter encabezaron la delegación en el Jardín de las Rosas. El equipo le entregó a Trump un anillo de campeonato y un jersey con el número 47. Trump elogió al equipo y mencionó de manera especial a Ohtani y a Yamamoto. Hasta ahí, la parte oficial del acto. Pero en el béisbol, como en la vida, lo que no está en el cuadro también cuenta. Y ese día faltaban dos personas que muchos esperaban ver, o al menos entender por qué no estaban.
Mookie Betts, Kiké Hernández y el peso de no estar
Mookie Betts no asistió por razones personales, según el equipo. Kiké Hernández estuvo ausente por lesión, pero fue más lejos: declaró que probablemente no habría ido de todos modos, dado su historial de pronunciamientos públicos en defensa de la comunidad inmigrante de Los Ángeles y las redadas del ICE. En una ciudad donde los operativos migratorios de la administración Trump golpearon con particular fuerza, ese ‘probablemente no habría ido’ es todo menos una declaración neutral.
La visita llegó después de meses de presión: en marzo de 2026, manifestantes se congregaron frente al Dodger Stadium para exigir que el equipo rechazara la invitación. El sindicato UNITE HERE Local 11 y la organización NDLON lideraron las protestas. La respuesta de los Dodgers fue parcial: prometieron 1.1 millones de dólares a organizaciones de apoyo a familias inmigrantes y declararon que el ICE no podría operar en el estadio. Fueron a la Casa Blanca de todas formas.
El contraste que más se discutió en las últimas horas fue con el Oklahoma City Thunder, campeón de la NBA en 2025, que no visitó la Casa Blanca —según reportes, por problemas de agenda, aunque el episodio fue leído por muchos como una distancia deliberada respecto a la invitación presidencial—. Los Dodgers tomaron la decisión opuesta. Dave Roberts dejó claro su postura al salir: dijo que espera recibir la invitación cada año, porque esa es la meta del equipo —ganar y volver. El entrenador apunta ahora a un tricampeonato en 2026 que pondría a Los Ángeles al nivel histórico de esos Yankees que nadie había igualado en un cuarto de siglo.


