El 5 de septiembre de 2026, Blaze Alexander intentó hacer lo que los Baltimore Orioles más necesitaban: despertar. Su deslizamiento agresivo sobre segunda base en el octavo inning vació las bancas de Camden Yards y encendió a la afición, pero Aroldis Chapman ya tenía el trabajo cerrado: derrota 1-0 ante los Red Sox, cuarta consecutiva para un equipo que se aleja del último comodín de la Liga Americana.
El deslizamiento que nadie olvidará en Baltimore
El partido ya estaba prácticamente perdido cuando Alexander se lanzó sobre la segunda almohadilla al completarse un doble play, generando un intercambio verbal acalorado con el segunda base de Boston, Nick Sogard, y el campocorto Trevor Story. Ambas bancas y ambos bullpens salieron al campo. Los árbitros emitieron advertencias a los dos equipos, pero no hubo expulsados ni golpes — solo adrenalina, gritos y el video que ya circula en todos lados.
El antecedente importa: el jueves anterior, Jahmai Jones de los Red Sox había hecho un deslizamiento similar sobre segunda base que ya había calentado los ánimos entre ambos equipos. Alexander no hizo contacto con Sogard — los replays lo confirman — y el mánager de Baltimore, Craig Albernaz, describió la jugada como competencia normal. Pero en un equipo que lleva cuatro derrotas seguidas y que vendió a su catcher estrella Adley Rutschman a los Red Sox en agosto, el gesto de Alexander fue lo más cercano a una inyección de vida que tuvieron los Orioles en la noche.
Alexander, de 27 años, llegó a Baltimore el 5 de febrero de 2026 desde los Arizona Diamondbacks a cambio de Kade Strowd, Wellington Aracena y José Mejía. Esta temporada ha sido la mejor de su carrera: .312 de promedio, 3 jonrones y 23 carreras impulsadas en 66 juegos hasta el 28 de agosto. Ya protagonizó otro vaciado de bancas en julio, contra los Kansas City Royals, donde terminó con una fractura en la mano. La intensidad no es una pose — es su marca.
Chapman apagó todo y los Orioles se hunden en la tabla
El único run del partido llegó en el primer inning: un jonrón solitario de Mickey Gasper. Eso fue suficiente. Garrett Whitlock dominó desde el montículo y Chapman cerró con otro salvamento de carrera —su cifra exacta no está del todo confirmada, aunque distintas fuentes lo ubican en el rango de los 370—, completando la blanqueada que fue la quinta de la temporada para Baltimore.
Con la derrota, los Orioles cayeron a 69-73 y se ubican a tres juegos del tercer comodín de la Liga Americana con solo 20 partidos restantes. No están eliminados matemáticamente, pero la ventana se cierra rápido. La próxima parada es crítica: la serie contra los Cleveland Guardians del 7 al 9 de septiembre en Camden Yards — un rival directo en la pelea por ese boleto — y la temporada regular termina el 27 de septiembre.
El fuego de Alexander quemó durante cinco minutos. Chapman tardó menos en apagarlo. Y la pregunta que deja septiembre sobre Baltimore es si este equipo tiene el combustible para aguantar 20 juegos más o si el gesto de Alexander termina siendo la imagen más memorable de una temporada que se desinfla.


