La estrella del Bayern Munich no conocía su historia de refugiado hasta que sus padres hablaron de ella en un video del equipo. Ha llegado a reconocer su poder, y su efecto en otros.
Rory Smith. The New York Times. 24 de marzo de 2021.
Por mucho tiempo, Alphonso Davies solo conoció el argumento de la historia. Sus padres le habían contado hechos aislados, pero pequeños: que ellos habían huído de la sangrienta guerra civil que devoró a su natal Liberia; que él había nacido en un campamento de refugiados en Ghana donde buscaron asilo; que se habían mudado a Canadá cuando él tenía cinco años de edad.
Él era muy pequeño no solo para entender donde estaba y lo que su familia estaba pasando, sino también para que aquellos años hayan dejado algo grabado en su mente. Su memoria funciona, dijo él, hasta la edad de seis años o alrededor. Recuerda empezar la escuela en Windsor, Ontario, pero nada antes de eso. Sus padres, Debeah y Victoria, nunca se ocuparon de llenar esas lagunas.
“Ellos no me explicaron eso”, dijo Davies. “No hablaban mucho de eso. No les gustaba hacerlo. Era un momento oscuro de su vida. Solo querían que disfrutáramos nuestras vidas en Canadá, ser felices en un lugar seguro, donde podíamos ser lo que quisiéramos”.
Davies descubrió la mayoría de los detalles de su historia al mismo tiempo que casi todos los demás. El día de 2017 cuando obtuvo oficialmente la ciudadanía canadiense, los Vancouver Whitecaps, el equipo donde hizo su nombre a los 16 años de edad, produjo una película corta, parte celebración y parte conmemoración de su viaje.
Era la primera vez que Davies había oído el recuento de sus padres, de la parte de su vida, y la de él, que nunca había conocido. Describieron la decisión de huir de la violencia en la que se había estancado Liberia. Hablaron de las realidades de existencia en Buduburam, el campamento ubicado en un extremo de la capital de Ghana, Accra, donde se encontraban. Hablaron del hambre, la pobreza, la incertidumbre, el miedo.
“Dijeron que era como vivir en un contenedor que no se podía abandonar, porque no sabías que te podía ocurrir”, dijo él. “Era difícil conseguir comida y agua. No sabes que pasará el día siguiente. Mi mamá no sabía como me alimentaría, como me cuidaría. Lloraba. Tenían dificultades, las de ellos y las mías. No sabía nada de eso hasta que hicieron esa entrevista”.
Davies no era el único tocado por el recuento de sus padres. Siempre había sabido que era liberiano. La música góspel que Victoria interpretaba cada domingo en su nuevo hogar de Edmonton, Alberta, dejó eso atrás. También sabía que había sido un refugiado. “Eso es parte de mi identidad”, dijo él. “Es parte de mí”.
Pero solo fue después de la entrevista de sus padres que empezó a notar la significancia de su historia. “Muchas personas me buscan en las redes sociales para decir que significa eso para ellos”, dijo él. “Empecé a hacer entrevistas acerca de eso, y obtuve mucha retroalimentación. Eso te abre los ojos. Fue impresionante ver que las personas estaban inspiradas por eso”.
Los últimos dos años, Davies ha hecho todo lo que puede por compartirla. Ha hecho entrevistas con Gary Lineker y la BBC acerca de su entorno. El Bayern Munich, el equipo que lo obtuvo de los Whitecaps a los 17 años de edad y lo convirtió en campeón alemán y europeo antes de cumplir 20 años, produjo un reporte de Buduram sobre los primeros años de su vida.
Sin embargo, lo más importante, es que en los primeros meses de la cuarentena impuesta por el coronavirus el año pasado, Davies empezó a usar su fama y su plataforma para convertirse en abogado de aquellos que sufren lo que su familia experimentó alguna vez.
Para muchas de los 80 millones o más, de personas desplazadas alrededor del planeta, dijo él, “es difícil conseguir comida y agua”. Continuó: “No siempre es posible en esas condiciones de distancia social. El acceso a la vacuna es difícil. Las personas están muriendo. Yo quería decirle a esas personas que no están solas, que hay quienes pasaron por lo que ellos están experimentando”.
Él empezó a brindar su apoyo al trabajo hecho por la U.N.H.C.R., la agencia para personas refugiadas de las Naciones Unidas, el cuerpo que ayudó a organizar la reubicación de su familia en Canadá. Esta semana, la organización nombrará a Davies embajador de buena voluntad. Él espera desde esa posición, recaudar recursos financieros para restaurar campos de futbol en campamentos de refugiados. Él no es solo el primer canadiense, sino el primer futbolista, a quien le han concedido ese honor.
Eso es valioso en más de una forma. No se trata solo del primer acto de la historia de Davies que lo hace notable, el segundo también. Durante sus primeros años en Canadá, tuvo algunas dificultades académicas, en parte por la barrera del lenguaje y en parte, admite él, por falta de inclinación.
Como atleta talentoso, sin embargo, nunca tuvo dificultades para adaptarse. Edmonton es el país Gretzky, pero no se inclinó por el hockey sobre hielo. (Su patinaje ha mejorado en los años recientes, dijo él). En vez de eso jugó algo de baloncesto, y surgió como corredor de pista. Pero el futbol fue su primer amor, su don principal, el deporte que había visto con su padre mientras crecía, era un gran aficionado del Chelsea y, en particular de Didier Drogba.
Él era, eso no es sorpresa, el jugador destacado de todo equipo al que llegaba. Eso le permitía hacer amigos con facilidad relativa. “Los otros muchachos veían que era bueno en los deportes, por eso querían ser mis amigos”, dijo él. Ser el primero en ser escogido por cada uno de esos equipos es una buena razón para tener popularidad. “También”, dijo Davies, con el aire de alguien que quiere subrayar el punto, “Yo era un tipo agradable”.
Aunque el talento futbolístico de Davies era inusual, no cualquiera tiene suficiente talento para jugar con el Bayern de adolescente, ese elemento de su historia, de acuerdo a quienes trabajan con refugiados y buscadores de asilo alrededor del mundo, es mucho más universal. “Es difícil pensar en un equivalente que tenga el mismo alcance o impacto”, dijo Naomi Westland, la fundadora del programa Football Welcomes de Amnistía Internacional.
A pesar de que es natural, tal vez, para citar algunos de los entornos de los refugiados o migrantes que desarrollan carreras profesionales como ejemplo e inspiración, no solo Davies, sino el portero del Bournemouth Asmir Begovic y el atacante del Bologna Musa Juwara, también; el trabajo valioso, de verdad, no está relacionado con el talento.
En lugar de eso, se trata de apoyar a los refugiados y buscadores de asilo a construir una vida nueva, a integrarse y combatir el racismo y los prejuicios, a través del futbol. Europa tiene varios equipos que hacen eso: Algunos de ellos, como los cinco equipos ingleses que forman parte del programa de Amnistía, usan los recursos del juego profesional para ayudar. Otros, como Liberi Nantes y Afro Napoli en Italia, son organizaciones incipientes.
“No se necesita hablar el idioma”, dijo Westland,. “Jugar en un equipo te da la oportunidad de olvidar las tensiones de estar en un sistema de asilo, es una manera de hacer amigos, una oportunidad de hacer contactos. Para las personas quienes han tenido que abandonar sus hogares, sus países y sus vidas, eso puede darles un sentido de pertenencia, de propósito. Eso es increíblemente importante”.
Davies está de acuerdo. En aquellas primeras memorias suyas, lo que importaba no era solo su brillantez en el campo, el talento innato que lo llevaría lejos de casa, a Vancouver y Munich, sino el hecho de que podía usar el futbol como un leguaje común y un interés compartido. Fue su manera de integrarse, dijo él. “No era una gran escuela de futbol, pero había suficientes niños que asistían y entendían”.
Aún recuerda las conversaciones interminables, cíclicas sobre quien era mejor jugador ente Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, cuando conoció a Arjen Robben en el camerino en Munich, recuerda su perplejidad al ver al hombre que Davies estaba super convencido de que debió ser nombrado jugador del año en 2013 a nivel mundial.
Él aún, dijo, tiene que recordarse a veces que en verdad está hablando con Robert Lewandowski, el tipo que solía anotar goles para él en los video juegos de la FIFA. No sabía en ese momento como se desarrollaría su vida. No sabía que se convertiría en inspiración. Todo lo que sabía era que quería hablar y jugar futbol. “Hablar del juego, estar rodeado por el juego, así es como se hace amigos”, dijo él.
Rory Smith es el principal corresponsal de futbol, ubicado en Manchester, Inglaterra. Cubre todos los aspectos del futbol europeo y ha reportado tres copas mundiales, Juegos Olímpicos y numerosos torneos europeos.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. 25 de marzo de 2021.


