Episodios Olímpicos V. Abebe Bikila. Tokio 1964.

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Episodios olímpicos v. Abebe bikila. Tokio 1964.
Episodios Olímpicos V. Abebe Bikila. Tokio 1964.

Episodios Olímpicos. Los Juegos Olímpicos debieron efectuarse en 2020 en Tokyo, pero la pandemia del Covid-19 obligó a posponerlos. Se espera que a partir del 23 de julio de este 2021 se pueda efectuar la magna justa deportiva. Como preámbulo a esta cita, presentamos una serie de artículos que recrean las gestas, hazañas y anécdotas de varios atletas que han competido en  el escenario Olímpico. También la actualidad de varias disciplinas en el entorno olímpico y algunos de los atletas o equipos favoritos para estos Juegos de Tokyo.

Nació el 07 de agosto de 1932, el día cuando se corrió el maratón de las Olimpíadas de Los Ángeles, en la villa de Jato ubicada a nueve kilómetros del pueblo de Mendida en Etiopía. Sus padres fueron Widnesh Menberu y Ato Bikila Demssie.

En su infancia iba a la escuela y ayudaba a su padre en sus  labores de pastor de ganado. A los 12 años completó el “Qes”, el tradicional programa educativo de su país. A esa edad era un reconocido jugador de “Gena” (hockey etíope).

En 1952 Abebe se alistó en la Guardia Imperial , allí participó en competencias de atletismo y Gena.

Se casó con W/t Yewibdar W/Giorghis en 1954 y tuvieron 4 hijos.

Abebe sirvió varios años en la Guardia Imperial , En 1956 mientras observaba el desfile de los atletas que había participado en las Olimpíadas de Melbourne le llamó la atención el nombre de “Etiopía” grabado en sus espaldas- Cuando supo que eran atletas decidió que iba a ser una de ellos.

En 1956 compitió en los Campeonatos Nacionales de las Fuerzas Armadas. El héroe del momento era Wami Biratu quién tenía récords nacionales en las carreras de 5000 y  10000 metros . Todo el mundo en el estadio esperaba que Wami ganase el maratón, de hecho dominó los primeros kilómetros de la prueba. Luego los narradores de radio informaban que un joven desconocido de nombre Abebe dominaba la carrera. A medida que Abebe ensanchaba su ventaja, el público esperaba ansioso para ver la nueva sensación. Ganó fácilmente la carrera. Luego quebraría las marcas de Wami en los 5000 y 10000 metros .

Con esos resultados Abebe tomó un impulso que mantuvo hasta el último momento antes de las Olimpíadas de Roma. Lo incluyeron a última hora en reemplazo de Wami Biratu quién se había fracturado un tobillo en un juego de fútbol. El entrenador Ovni Niskanen inscribióa Bikila y a Mamo Wolde para correr el maratón.

La marca Adidas, patrocinante de los Juegos Olímpicos de 1960, tenía pocos zapatos cuando Abebe se fue a probar los suyos, por lo que tuvo que llevarse unos que le quedaban pequeños, por esa razón, dos horas antes de la carrera Abebe decidió correr descalzo, tal como se había entrenado.

El entrenador sueco Niskanen lo puso al tanto de sus principales rivales, uno de ellos era Rhadi Ben Abdesselam de Marruecos, quién debía usar el número 26. También acordaron que Abebe debía rematar a partir de poco más de un kilómetro antes de la meta, cuando pasaran frente al Obelisco de Axum, un monumento de granito que había sido secuestrado en Etiopía por tropas italianas en 1937, y llevado a Roma.

La carrera vespertina tuvo su partida y llegada en el Arco de Constantino, en las afueras del Coliseo. En la salida, el australiano Ron Clarke le advirtió a Bikila sobre las dificultades de correr descalzo aquella distancia.

Mientras rebasaba a sus rivales durante el trayecto, buscaba al corredor del número 26. A la altura del kilómetro 20, Bikila y el corredor del número 185 se habían desprendido del pelotón. Bikila ignoraba con quién iba corriendo y siguió buscando el 26 de Rhadi. Los dos hombres se mantuvieron codo a codo hasta que faltaban 500 metros . Allí Bikila empezó su vuelo que lo llevó a ganar con 26 segundos de ventaja sobre Rhadi.

La actuación en el maratón de los Juegos Olímpicos de 1960 lo consagró como una leyenda del atletismo en todo el planeta al ganar en tiempo récord para la prueba: 2:15:16,2. Se convirtió en el primer africano que ganaba una medalla de oro Olímpica. Cuando le preguntaron porque había corrido descalzo, declaró: “Quería que el mundo supiera que mi país, Etiopía, siempre ha ganado con determinación y heroísmo”.

Bikila regresó a Etiopía como todo un héroe. El Emperador Haile Selassie lo promovió y lo premió con la Estrella de Etiopía.

Poco después de las Olimpíadas el General Mengistu Neway planeó un golpe de estado. Bikila, quién no entendía de política, fue obligado a participar. Bikila se negó a matar a los dignatarios. Cuando el intento de golpe resultó fallido, todos los involucrados fueron sentenciados a la muerte en la horca. Bikila fue perdonado por el Emperador luego que muchas personas intercedieran.

En 1961 Abebe corrió maratones en Grecia, Japón y Checoslovaquia. Todos los ganó.

Entre octubre de 1961 y abril de 1963 Bikila se ausentó de las competencias internacionales. Se inscribió para el maratón de Boston en 1963 y llegó quinto, era el primer maratón donde dejaba de ganar.  Regresó a Etiopía y se alejó de los maratones hasta el de Addis Ababa en 1964. Ganó esta carrera en tiempo de 2:23:14.

Cuarenta días antes de las Olimpíadas de Tokio, Abebe empezó a sentir dolores durante una carrera de entrenamiento cerca de Addis. Ignorando la causa del dolor tartó de sobreponerse pero colapsó. En el hospital le diagnosticaron apendicitis aguda. Fue intervenido y al poco tiempo empezó a trotar en el patio del hospital por las noches.

Bikila viajó a Tokio sin esperanzas de competir. Luego se inscribió en el maratón. Esta vez usaba zapatos Asics. Utilizó la misma estrategia de 1960: correr junto a los líderes hasta el kilómetro 20 para luego aumentar el paso gradualmente. Después de 15 kilómetros sólo lo acompañaban el australiano Ron Clarke y el irlandés Jim Hogan. Poco antes del kilómetro 20 solo Hogan se mantenía con Bikila. En el kilómetro 30 Abebe tenía 40 segundos de ventaja sobre Hogan y 2 minutos sobre el japonés Kokichi Tsuburaya que venía tercero. Bikila entró sólo al estadio ante la ovación de 70000 espectadores. Terminó la prueba implantando un nuevo record mundial: 2:12:11,2. Cuatro minutos y ocho segundos sobre el medallista de plata Basil Heatley de Gran Bretaña. Tsuburaya llegó tercero. Bikila se convirtió en el primer atleta que ganaba la maratón Olímpica dos veces. Después de terminar la carrera asombró a todos al realizar ejercicios de estiramiento como si nada. Luego declaró que podía haber corrido otros 10 kilómetros.

De vuelta en Etiopía recibió otra bienvenida de héroe. Recibió otra promoción del Emperador y un Volkswagen escarabajo blanco. Se convirtió en un símbolo de estatus porque en ese momento habían muy pocos carros en Etiopía.

En las Olimpíadas de México 1968 Etiopía inscribió a Bikila y Mamo Wolde para el maratón. Abebe debió abandonar la carrera en el kilómetro 17. Su entrenador, Negusse Roba declaró a la prensa que Bikila venía sufriendo por una fractura en su pierna izquierda desde hacía varias semanas, pero no quería que se supiera de esto antes de concluída la carrera.

Wolde sabía de la lesión. Cuando Bikila salió de competencia corrió como el propio Abebe y ganó el oro. Dedicó su victoria a su ídolo: Abebe Bikila.

Pero el drama de este maratón continuó luego que Wolde y sus seguidores inmediatos ceuzaron la meta. Poco más de una hora después, con pocos espectadores en las tribunas, los silbidos, rugidos de motocicletas, y luces verdes y rojas intermitentes pincelaban trazos macabros en la fría y oscura noche de Ciudad de México. La noticia atravesó el palco de prensa y se filtró hasta los emocionados espectadores quienes permanecieron en el estadio.

Al poco rato entró a la pista un hombre rengueando que apretaba el paso sin reparar en los hilos de sangre que brotaban de la venda en una de sus piernas. John Stephen Akhwari de Tanzania, hizo de tripas corazón mientras la herida parecía frenar su impulso. Miles de aficionados empezaron a quebrar el silencio sepulcral con un lento y sostenido aplauso. Akhwari realizó su recorrido alrededor de la pista y la ovación crecía hasta iluminar la noche. Los últimos metros parecían kilómetros. Cuando cruzó la meta el público estalló en alegría como si hubiese resultado ganador.

Los periodistas preguntaron por qué Akhwari había corrido con dolor y por qué no se había retirado si sabía que no tenía nada que buscar en la carrera. El atleta se quedó perplejo ante la pregunta. “Pienso que ustedes no entienden. Mi país no me envió a Ciudad de México para comenzar la carrera. Me enviaron para terminarla”.

En el palco de la prensa, un columnista escribía este encabezado para su reporte: “Hoy hemos visto a un joven corredor africano quien representa la mejor expresión del espíritu humano… una actuación que le da un significado verdadero al deporte… un desempeño que le da significado a la palabra coraje… todos los honores vayan hasta John Stephen Akhwari de Tanzania.

Durante los disturbios civiles de 1969, Bikila iba manejando su Volkswagen escarabajo en la ciudad de Sheno, cuando tuvo que maniobrar para evitar impactar a un grupo de estudiantes que protestaban. Perdió control del vehículo y cayó en un hueco grande donde quedó atrapado. Abebe fue rescatado del carro, pero el accidente lo dejó cuadrapléjico. Viajó a Inglaterra, allí lo operaron en el Hospital Store Mandeville y su condición mejoró a parapléjico.

Niskanen lo convenció para que participara en las competencias de arquería parapléjica, Abebe bromeó diciendo que ganaría el próximo maratón Olímpico en silla de ruedas.

En 1970 compitió en una competencia de 25 kilómetros de trineo a campo traviesa en Noruega, ganó el oro.En el mismo torneo ganó otra carrera de 10 kilómetros y le entregaron una placa especial.

En 1972 acudió a las Olimpíadas de Munich como invitado especial y vio al norteamericano Frank Shorter ganar el maratón. Después de recibir la medalla, Shorter fué a saludar a Bikila con un apretón de manos.

El 25 de octubre de 1973 Bikila muere de hemorragia cerebral en Addis Ababa a consecuencia del accidente automovilístico que lo dejara parapléjico.

Alfonso L. Tusa C.

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