El 3 de diciembre de 2019, durante el partido entre los San Antonio Spurs y los Houston Rockets, ocurrió una de esas jugadas que divide a los aficionados: James Harden ejecutó un dunk que los árbitros en cancha no contabilizaron como canasta, pero que la NBA posteriormente validó tras revisar el video.
La jugada que causó la polémica
En el transcurso del encuentro, Harden realizó un movimiento ofensivo que terminó con la pelota entrando en la canasta. Sin embargo, los árbitros no lo vieron así en el momento y no contaron los puntos. La jugada fue tan cerrada que generó inmediatamente debate: ¿entró o no entró?
El detalle crucial está en cómo la pelota interactuó con el aro. Según lo que se puede observar en las repeticiones, la pelota entró por la canasta y luego salió, lo que según las reglas de la NBA sí cuenta como canasta válida. Este es un punto fundamental de las reglas del baloncesto profesional: si la pelota cruza completamente el plano del aro hacia adentro, aunque después salga, el punto es válido.
La confirmación oficial de la NBA
Después de que el partido terminara con una derrota de los Rockets, el cuerpo oficial de árbitros de la NBA revisó la jugada y emitió su veredicto: el dunk de Harden era válido. Esta confirmación llegó tarde para cambiar el resultado del encuentro, pero estableció claramente que los árbitros en cancha habían cometido un error al no contar los dos puntos.
El equipo de Houston solicitó formalmente que se considerara anular la derrota y se jugara nuevamente el partido, un escenario poco común pero no sin precedentes en la NBA cuando ocurren errores arbitrales significativos que afectan el resultado final.
El debate sobre los errores arbitrales en la NBA
Este incidente se sumó a una conversación más amplia sobre la precisión arbitral en la NBA. Aunque la liga cuenta con sistemas de revisión de video para ciertos momentos del juego, hay jugadas que ocurren en tiempo real y que los árbitros deben decidir instantáneamente. La tecnología ha mejorado, pero los errores humanos siguen siendo parte del deporte.
Para los aficionados de los Rockets, fue una lección frustrante sobre cómo una sola jugada mal interpretada puede cambiar el resultado de un partido. Para la NBA, fue un recordatorio de la importancia de entrenar adecuadamente a los árbitros en situaciones límite, especialmente en movimientos explosivos como los dunks donde la velocidad y el ángulo pueden confundir la percepción visual.


