Por décadas, la estricta política de vello facial de los New York Yankees, instaurada en 1973 por George Steinbrenner, fue una tradición tan icónica como sus 27 campeonatos de Serie Mundial.
Este Salón de La Fama casi no juega en los Yankees por no querer afeitarse
Sin embargo, esta regla, que prohibía barbas y limitaba el vello a un pequeño bigote, no siempre fue bien recibida por los jugadores, llegando incluso a influir en decisiones cruciales de carrera.
Dos casos notables, los de CC Sabathia y Brian Wilson, ilustran cómo esta peculiar norma pudo haber cambiado la historia de la organización.
El 21 de febrero de 2025, con el anuncio de Hal Steinbrenner de permitir barbas “bien cuidadas”, esa era parece haber llegado a su fin, pero las historias de estos pitchers destacan el impacto que tuvo la regla en su momento.
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CC Sabathia: Una firma con dudas
Cuando CC Sabathia, uno de los lanzadores más dominantes de su generación, era agente libre tras la temporada 2008, los Yankees lo convirtieron en su prioridad.
El equipo le ofreció un contrato récord de 161 millones de dólares por siete años, pero no todo fue tan sencillo.
Según reveló Brian Cashman, gerente general de los Yankees, en una declaración hecha el 21 de febrero de 2025, Sabathia se mostró incómodo ante la política de vello facial del equipo.
Brian Cashman revealed that the beard policy made CC Sabathia a little hesitant to sign with the #Yankees when he was a free agent.
He also mentioned that an unnamed NRI had some hesitancy regarding the policy as well. pic.twitter.com/rw5tsphuVj
— Fireside Yankees (@FiresideYankees) February 21, 2025
Sabathia, conocido por su imponente presencia en el montículo y su carisma fuera de él, había lucido barba en varias etapas de su carrera antes de llegar a Nueva York.
La idea de tener que afeitarse para cumplir con las expectativas de los Yankees no le entusiasmaba.
“CC Sabathia estaba un poco dudoso por la política de la barba cuando lo firmamos como agente libre”, admitió Cashman, refleccionando sobre cómo esa regla casi complica la llegada de un pitcher que eventualmente se convertiría en una pieza clave para el título de 2009.
A pesar de sus reservas, Sabathia terminó aceptando, adaptándose al look limpio que exigía el equipo.
Durante sus 11 temporadas con los Yankees, se convirtió en un líder en el clubhouse y en el as de la rotación, acumulando 134 victorias y un legado imborrable.
Sin embargo, su historia deja entrever que la política de barbas pudo haber sido un obstáculo inicial, uno que los Yankees lograron superar con una oferta irresistible y la promesa de gloria.

