La oficina de los Yankees de Nueva York confirmó en las últimas horas la cancelación del preacuerdo que mantenía con el joven prospecto venezolano Albert Mejías, un pacto que había sido anunciado como el bono más abultado jamás entregado en el mercado internacional. Esto fue reportado por el periodista Wilber Sánchez. La decisión, tomada por el nuevo director de scouteo Mario Garza, responde a una revisión que determinó que los informes originales no reflejaban con precisión las cualidades del jugador.
La cifra mareaba: 6.4 millones de dólares como bono de firmas más 600 mil adicionales destinados a becas, programados para 2030. Todo un récord que ahora queda en nada. Mejías, que ya había comenzado a soñar con el Bronx y con cambiar la historia de su familia, se encuentra de pronto en tierra de nadie, con las maletas hechas y sin destino. El beisbol, ese deporte de glorias y decepciones, le mostraba su cara más cruel.
Yankees aplican tijera y criterio en su reestructuración internacional
La llegada de Mario Garza al puesto de director internacional de los Yankees no ha sido un simple relevo burocrático. El ejecutivo, que conoce las entrañas del sistema de granjas tras más de 15 años en la organización, ha puesto sobre la mesa una premisa incómoda pero necesaria: los compromisos heredados no son sagrados si la materia prima no convence. Su mirada crítica sobre los reportes de scouteo que llevaron al acuerdo con Mejías ha desencadenado esta decisión radical.
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Garza no es un recién llegado al terreno. Durante años trabajó en desarrollo de jugadores y operaciones en Latinoamérica, lo que le otorga un conocimiento de primera mano sobre las complejidades del mercado. Sabe que un bono récord no solo compromete el presente, sino que hipoteca el futuro. Y en unos Yankees que vienen de una reestructuración profunda en su área internacional, cada dólar cuenta.
Para Mejías, el golpe es doble. No solo pierde la oportunidad de vestirse a rayas, sino que el estigma de un acuerdo cancelado puede pesar como una losa en futuras negociaciones. Los cazatalentos de otras organizaciones ya han comenzado a mover sus piezas, algunos interesados, otros recelosos. El venezolano tendrá que demostrar en el terreno que los informes que enamoraron a los Yankees no eran un espejismo.

