Los Yankees de Nueva York tomaron una decisión que no pasó desapercibida en la recta final de los entrenamientos: enviaron a Luis Gil a Triple-A Scranton/Wilkes-Barre para comenzar la temporada 2026. El movimiento no responde necesariamente a una falta de talento, sino a una combinación de calendario, profundidad en la rotación y planificación interna de un club que abrirá el año con margen para maniobrar por sus días libres en las primeras jornadas.
La noticia genera impacto porque Gil venía de una sólida presentación en la primavera, al punto de que Aaron Boone elogió su nivel tras una salida dominante ante Orioles de Baltimore. Sin embargo, ese esfuerzo no terminó alcanzando para asegurarle un puesto inmediato entre los abridores del roster principal. Desde Tampa ya se había reportado que la organización contemplaba bajarlo a ligas menores mientras seguía trabajando con descanso regular, a la espera de que se abra un espacio más estable en la rotación.
Luis Gil es enviado a Triple-A y Yankees mueve sus piezas
En el caso de los Yankees, la medida parece más estratégica que definitiva. El calendario del inicio de campaña incluye varios días libres en los primeros 12 días, lo que permite al cuerpo técnico arrancar con una rotación de cuatro abridores sin necesidad inmediata de un quinto brazo. En ese escenario, Luis Gil podrá seguir lanzando en Triple-A para mantenerse activo y listo para un eventual llamado cuando el equipo necesite ampliar su grupo de abridores o cubrir alguna ausencia.
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Para Gil, la asignación representa un retroceso momentáneo, pero no un cierre de puertas. Dentro de la organización sigue siendo visto como una pieza con valor para la campaña, especialmente por su experiencia reciente en Grandes Ligas y por el potencial que todavía ofrece su brazo. Más que un castigo, esta decisión de los Yankees luce como una pausa táctica en una temporada larga, donde la profundidad del pitcheo puede terminar siendo tan importante como el talento del abridor que sube primero al montículo.

