Trevor Bauer no tuvo una primera entrada sencilla ante El Águila de Veracruz, pero la superó y completó 7 innings con 7 ponches y 3 carreras limpias para registrar su tercera victoria consecutiva de la temporada 2026 de la Liga Mexicana de Béisbol. Con ese resultado, los Diablos Rojos del México llegaron a una marca de 55-27 como líderes de la Zona Sur, cada vez más cerca de cerrar la fase regular con el impulso necesario para ir por algo que casi ningún equipo en la historia del circuito ha logrado: un tricampeonato.
El pitcher que ya sabe cómo ganar en México
Cuando Bauer regresó a los Diablos Rojos el pasado 3 de julio de 2026, nadie esperaba que los números fueran perfectos desde el primer día. Venía de una temporada en Japón con los Yokohama BayStars y de meses con los Long Island Ducks de la Atlantic League, y su ERA actual en la LMB es de 4.56, bastante más alto que el 2.48 que registró en su primera etapa con el equipo. Pero el rendimiento de Bauer en México nunca se ha medido únicamente por la efectividad: se mide por lo que hace cuando el equipo más lo necesita, y este juego ante El Águila fue exactamente eso.
En 2024, su primera temporada con los Diablos, Bauer terminó con récord de 10-0, 120 ponches en 14 aperturas y fue nombrado Pitcher del Año de la LMB. Fue pieza central en un campeonato que le cortó a la franquicia capitalina una sequía de 10 años sin título. Además, impuso el récord de más ponches en un juego de nueve entradas en la historia moderna del circuito —19 ponches ante los Guerreros de Oaxaca el 21 de junio de 2024— e igualó la marca de 9 ponches consecutivos que compartían José Ramón López (1964) y Gary Williams (1979). Todo eso está fresco en la memoria de los fanáticos escarlatas, y explica por qué su regreso fue recibido como lo que es: un movimiento de campeonato. En ese contexto, el exganador del Cy Young 2020 con los Cincinnati Reds sabe perfectamente que en México su legado ya tiene peso propio.
Una temporada con propósito: el tricampeonato y la despedida de Canó
El propio Bauer lo dijo sin rodeos: volvió por dos razones. La primera es la rareza histórica de conquistar tres campeonatos consecutivos con los Diablos Rojos. La segunda es más personal: quiere despedir como campeón a Robinson Canó, quien juega su última temporada en el béisbol profesional. Esas motivaciones, declaradas en entrevista con Mediotiempo, convierten este regreso en algo diferente a una simple firma de refuerzo.
El equipo que dirige Lorenzo Bundy ya mostraba solidez antes de que Bauer llegara —37-20 al momento de su incorporación y un saldo de 9-3 ante equipos de la Zona Norte—, pero la rotación necesitaba un ancla para los playoffs. Con tres victorias seguidas en su cuenta desde el regreso, Bauer está cumpliendo exactamente ese papel. Los 55-27 que registran los Diablos hoy los colocan en posición de ventaja para definir la fase regular desde arriba y llegar a la postemporada con ritmo.


