Los Ángeles Dodgers vivieron un momento de tensión durante una práctica rutinaria en el complejo de Camelback Ranch. El japonés Shohei Ohtani, la figura más mediática del béisbol actual, estuvo a punto de recibir un pelotazo en la cara cuando Hyeseong Kim conectó una línea de foul que se fue directo hacia tercera base Por fortuna, los reflejos del asiático evitaron lo que pudo ser una tragedia deportiva.
Kim, el infielder coreano que ya cumplió su primera temporada con la organización, soltó un batazo descontrolado que en cuestión de segundos puso en peligro a su compañero. Shohei Ohtani, que esperaba en tercera base, vio venir la esférica y se agachó a tiempo, esquivando el impacto por centímetros. Las imágenes del momento muestran al japonés lanzando una mirada fulminante a Kim. El incidente, aunque menor, encendió las alarmas en un equipo que cuida como oro a su estrella de 700 millones.
Shohei Ohtani esquiva el peligro y los Dodgers respiran
El susto duró apenas segundos, pero alcanzó para helar la sangre en el campo de entrenamiento. Shohei Ohtani, quien viene de una temporada donde alternó la titularidad en los jardines con su recuperación como lanzador, se levantó rápidamente y retomó su rutina sin mayores consecuencias. Sin embargo, el momento quedó grabado y rápidamente se viralizó entre los fanáticos, que celebraron los reflejos del nipón como si hubiera conectado un jonrón.
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Para los Dodgers, cualquier susto con Shohei Ohtani es motivo de preocupación máxima. La organización invirtió una fortuna en el japonés no solo por lo que hace con el bate, sino por lo que significa en taquilla y mercadotecnia. Además, esta temporada 2026 marca su regreso gradual al montículo después de dos cirugías, por lo que cuidar su integridad física es prioridad número uno en el staff médico.
Kim, por su parte, vivió un momento incómodo que no olvidará pronto. El coreano, que busca consolidarse en el infield tras la lesión de Kiké Hernández, bromeó después del incidente sobre la necesidad de ajustar la puntería. En el camerino, el ambiente era de alivio. Porque cuando la pelota caliente va hacia Shohei Ohtani, el tiempo se detiene. Y esta vez, por suerte, solo fue un susto.

