Roki Sasaki llegó al Yankee Stadium el 17 de julio de 2026 cargando una ERA de 4.98 y meses de dudas sobre si el pitcher que los Dodgers ficharon en enero de 2025 realmente existía. Lo que pasó esa noche respondió la pregunta de un golpe: 21 lanzamientos a 100 millas por hora o más en un solo juego, el récord de cualquier lanzador de los Dodgers en la Era Statcast, superando a Clayton Kershaw, Yoshinobu Yamamoto y Shohei Ohtani.
Un número que pone en contexto la magnitud del hito
Para entender por qué ese registro detona conversación, hay un dato que lo enmarca todo: en sus primeras 24 apariciones combinadas en MLB, Sasaki había alcanzado las 100 mph en apenas 14 lanzamientos en total. En una sola noche ante los Yankees los triplicó. Su recta de cuatro costuras promedió 100.1 mph en los 41 fastballs que tiró, una diferencia de 2.5 mph sobre su promedio de temporada (97.6 mph). De esos 21 pitches históricos, 8 llegaron a 101 mph o más, y el pico de la noche fue un 101.8 mph en el primer inning ante Paul Goldschmidt —un número que Sasaki solo había tocado tres veces antes en MLB, las tres como relevista en la postemporada 2025.
La línea final de Roki Sasaki no fue perfecta —5.2 innings, 5 hits, 1 carrera, 1 base por bolas, 5 ponches, 94 pitches— pero la única carrera en su contra fue inmerecida, producto de un error defensivo y un passed ball. Los Dodgers ganaron 2-1 gracias a un jonrón de dos carreras de Max Muncy en el séptimo inning, su decimoctavo cuadrangular del año. Sasaki recibió una no-decisión, pero eso fue lo de menos.
El Monstruo de la Era Reiwa y la temporada que no había llegado
Sasaki llegó a los Dodgers con el peso de sus credenciales de la NPB japonesa: juego perfecto con los Chiba Lotte Marines el 10 de abril de 2022, y en 2023 igualó el récord de Ohtani para un lanzador japonés con 165 km/h (102.5 mph). Baseball America y MLB.com lo catalogaron como el prospecto número 1 de la MLB antes de su debut. Cómo Shohei Ohtani redefinió lo que puede hacer un jugador japonés en MLB Firmó con un bono de $6.5 millones bajo contrato de ligas menores —obligatorio por ser menor de 25 años al momento de la firma— y la expectativa era enorme.
Su primera temporada en 2025 estuvo marcada por una lesión en el hombro derecho que lo limitó al bullpen en postemporada, aunque brilló con tres salvamentos en la Serie Divisional y aportó al campeonato de los Dodgers en la Serie Mundial. La segunda temporada, 2026, fue otra historia: ERA de 4.98, inconsistencia en el comando, velocity por debajo de sus estándares. Un arranque de 4.1 innings contra los White Sox donde permitió 7 carreras resumía las noches malas. El juego del 17 de julio en el Yankee Stadium —ante 46,450 aficionados, con Gerrit Cole como rival de turno— fue todo lo contrario.
El manager Dave Roberts comparó el arranque de Sasaki con el momento en que Yoshinobu Yamamoto encontró su mejor versión en ese mismo estadio. La narrativa dominante es que Sasaki aprovechó el receso del Juego de Estrellas para realizar ajustes mecánicos que le devolvieron la recta que lo hizo famoso. Los Dodgers, con récord de 62-36 al inicio de la segunda mitad, tienen ahora razones reales para creer que ese pitcher por fin está disponible.
Los números detrás
Los números de Roki Sasaki en Statcast (2026) cuentan la historia que las stats tradicionales no siempre dicen:


