Los Boston Red Sox escribieron el mejor capítulo de su historia en julio de 2026: 21 victorias, solo 4 derrotas y un porcentaje de victorias de .840, el más alto en un mes calendario completo (25 o más juegos) en los más de 120 años de vida de la franquicia. El equipo que en abril parecía roto terminó el mes como contendiente real al comodín de la Liga Americana, con racha de 15 victorias consecutivas que empató el récord all-time del club y un ERA de pitcheo de 2.91, el más bajo de todo el béisbol en ese período.
De candidatos a vender a historia pura
El primero de julio, Boston tenía récord de 37-47, el cuarto peor en la Liga Americana. No era solo un equipo en mala racha: era un equipo sin identidad. El 25 de abril, la directiva había despedido a Alex Cora tras un inicio de 10-17, nombrando como manager interino a Chad Tracy, quien venía de dirigir el Triple-A de Worcester. El movimiento lucía desesperado. Treinta días después, Tracy había convertido a los Red Sox en el equipo más caliente del béisbol.
La clave no fue una explosión ofensiva ni una adquisición de fecha límite. Fue pitcheo y disciplina. El cuerpo de lanzadores de Boston registró un ERA colectivo de 2.91 en julio, el mejor de las Grandes Ligas en ese período. Y en la parte ofensiva, el equipo adoptó un estilo de small ball casi anacrónico: 13 toques de sacrificio en el mes, seis más que cualquier otro equipo en el béisbol. No era glamoroso, pero ganaba juegos. Figuras como Ceddanne Rafaela y Sonny Gray se convirtieron en los nombres del resurgimiento junto a Willson Contreras, aunque los números apuntan a que fue un esfuerzo colectivo donde el pitcheo mandó.
La racha que empató a los clubes de 1901 y 1950
El récord de.840 en meses de 25 o más juegos destruyó la marca anterior de la franquicia, que pertenecía a los equipos de 1901 y 1950, ambos con porcentaje de.800. Más de un siglo de béisbol en Boston sin que nadie pudiera superar ese umbral; el grupo de Tracy lo hizo en cuatro semanas.
La racha de 15 victorias consecutivas en julio fue igual de simbólica: empató el récord histórico del club y convirtió cada noche en Fenway —y en los estadios de visita— en una cita obligada. El mes cerró con una victoria de 9-4 sobre los Los Angeles Dodgers, campeones vigentes del mundo, en su propio estadio en Los Ángeles. Difícilmente podría haber un cierre más dramático.
Para poner en contexto la magnitud del mes: las 21 victorias de julio son las más que Boston ha acumulado en un mes desde agosto de 2004, la temporada en que los Red Sox rompieron la Maldición del Bambino y ganaron su primera Serie Mundial desde 1918. La comparación es narrativamente poderosa, aunque el equipo actual —58-51 al cierre de julio, segundo puesto del wild card de la AL— todavía tiene medio camino por recorrer para que esa analogía sea algo más que una nota al pie.


