Los Boston Red Sox arrancaron la segunda mitad de la temporada con un mensaje imposible de ignorar: barrieron a los Tampa Bay Rays en un doble juego en Fenway Park el 17 de julio con marcadores de 10-0 y 5-3, extendiendo su racha ganadora a 11 juegos consecutivos, la más larga de la franquicia desde 2016. Con ese resultado, Boston llegó al.500 (48-48) por primera vez desde el 28 de marzo y quedó empatado con los Minnesota Twins por el último lugar de Wild Card de la Liga Americana. Hace exactamente dos semanas, los Red Sox tenían el peor récord de la AL.
Jake Bennett, cuatro jonrones y una tarde en la que Boston no falló nada
El Juego 1 lo definió el novato Jake Bennett antes de que nadie pudiera parpadear. El derecho lanzó seis entradas de una sola hit, con un ponche y una base por bolas, para mejorar su récord a 5-3 con una ERA de 2.64 en su primera temporada completa en Grandes Ligas. Tampa Bay, que llegó a Fenway como líder de la División Este con 56-38, no tuvo respuesta: el marcador final fue 10-0 en un juego que apenas duró lo que tardó Boston en romperlo en el primer turno al bate.
El Juego 2 fue más disputado, pero la historia la escribieron los bates. Wilyer Abreu conectó jonrón en cada mitad del doble juego —uno por encuentro—, y lo acompañaron Masataka Yoshida y Carlos Narváez con cuadrangulares propios. Cuatro jugadores distintos con jonrón en una misma jornada la racha de jonrones de los Red Sox en 2026 resume perfectamente la salud ofensiva del equipo en este tramo. El cierre lo puso Aroldis Chapman: salvamento número 20 de la temporada con ERA de 2.12 y 38 ponches en 29.2 entradas en 2026.
Willson Contreras, All-Star de Boston que regresó de una suspensión de cinco juegos, añadió su propio jonrón en el Juego 2 para completar una noche que difícilmente podría haber salido mejor para el manager interino Chad Tracy. Por Tampa Bay, Junior Caminero conectó su cuadrangular número 29 de la temporada, el único destello ofensivo real de los Rays en toda la jornada.
El regreso más silencioso y más brutal de la temporada
El 2 de julio, los Red Sox tenían el peor récord de la Liga Americana y estaban a 6.5 juegos de un lugar de Wild Card. En menos de tres semanas, ganaron 16 de 18 partidos. Ese no es el arco de un equipo que simplemente tuvo buena suerte con el calendario; es una transformación que ahora obliga a toda la AL Este a recalcular.
Lo que hace la racha todavía más notable es el contexto local: Boston tiene el split interior-exterior más amplio de las Grandes Ligas, con récord de 29-21 de visitante pero apenas 17-27 en Fenway Park. Barrer al líder divisional en casa, precisamente donde el equipo más ha sufrido en 2026, le da una dimensión diferente a estos dos resultados. La serie continúa el sábado 18 y el domingo 19 de julio con Ian Seymour (Rays) frente a Patrick Sandoval (Red Sox) en el primer juego, con Boston ya empatado en el Wild Card y el deadline de cambios del 3 de agosto acercándose para ambas organizaciones.
Tampa Bay sigue siendo líder divisional —su ventaja sobre los New York Yankees se redujo a 2.5 juegos tras el doble juego, pero el equipo tiene el mejor récord de la AL y preservó su bullpen titular (Kelly, Baker) para el resto de la serie. Dos derrotas no son una crisis para los Rays. Para Boston, en cambio, cada victoria que viene sí tiene el peso de algo que no se veía desde hace una década.


