Los Boston Red Sox igualaron el récord histórico de la franquicia con 15 victorias consecutivas —el mismo número que alcanzó el equipo de Ted Williams en 1946— pero los Orioles les cortaron la racha esa misma tarde en el segundo juego de un doble header forzado por la lluvia en Fenway Park. La racha más larga en MLB en cinco años llegó a su fin el 22 de julio de 2026, dejando a Boston a un paso de la historia y firmemente en la pelea del AL Este.
Cómo la lluvia convirtió un partido en el drama del año
El martes 21 de julio estaba programado el juego que podría haber roto el récord. Con 14 victorias en el bolsillo y una probabilidad de lluvia del 93%, la tormenta llegó horas antes del primer lanzamiento y el partido fue pospuesto oficialmente alrededor de las 5:35 p.m. ET —antes de que se soltara el primer out, no a mitad del juego como algunos reportes iniciales sugirieron. El resultado: un doble header para el miércoles, con el primer juego pautado al 1:35 p.m. y el segundo a las 7:10 p.m. EDT. La búsqueda ‘weather game’ explotó en Google US mientras los fanáticos intentaban entender si la historia se jugaría ese día o si la lluvia la cancelaría otra vez.
El lunes ya había tenido su propia cuota de drama. Caleb Durbin conectó un jonrón de vuelta al hogar sobre el Green Monster en la octava entrada —su mayor hit en carrera, según él mismo— para romper la racha de siete victorias consecutivas de los Orioles y empujar a Boston a 14 seguidas. Ese lunes fue, según reportes, apenas el segundo juego en la historia de MLB en que dos equipos con rachas de al menos siete victorias se enfrentaron sumando 20 victorias seguidas combinadas.
El doble header: récord empatado, racha cortada
En el juego de la tarde del miércoles, Boston hizo lo que tenía que hacer. Ceddanne Rafaela conectó jonrón y Jarren Duran empujó tres carreras en una victoria 6–3 que empató el récord de franquicia en 15 victorias seguidas. Aroldis Chapman cerró el juego con su salvamento número 23 de 2026 y el 390 de su carrera, empatando con Dennis Eckersley en el noveno lugar de todos los tiempos en esa categoría.
Pero el segundo juego fue otra historia. El abridor Eduardo Rivera no pudo cerrar el primer inning: los Orioles anotaron cuatro carreras en la primera entrada, Rivera salió con dos outs y Baltimore cerró 5–1. Quince victorias, el récord empatado, y sin el break del récord absoluto. La racha de los Red Sox terminó ahí, en el mismo parque donde comenzó, con la misma ciudad respirando una mezcla de orgullo y frustración.
El contexto hace la historia más llamativa: el 25 de abril, Boston tenía marca de 10–17 y despedía a Alex Cora. El mánager interino Chad Tracy —que venía del Triple-A Worcester— tomó el mando y transformó al equipo en uno de los más calientes del béisbol. No es solo una racha: es una de las remontadas de temporada más sorprendentes en años recientes, y los mete de lleno en la conversación del AL Este. Aroldis Chapman y su historial de salvamentos
¿Qué sigue para Boston?
Quince victorias seguidas no son poca cosa en ninguna era del béisbol. La última racha comparable en MLB había ocurrido hace más de cinco años, y Boston la protagonizó con un mánager interino, jugadores que a principios de abril nadie apostaba a ver en playoffs, y la lluvia como personaje secundario. La derrota en el segundo juego duele, pero el estado del equipo al norte de julio es radicalmente distinto al que tenía en la primavera. La pregunta ahora no es si los Red Sox son reales —eso ya quedó respondido— sino si tienen suficiente para aguantar en el AL Este cuando el verano aprieta de verdad.


