El jardinero cubano de los Marineros de Seattle, Randy Arozarena, fue el autor de un jonrón solitario que igualó las acciones en la parte baja de la octava entrada ante los Atléticos de Oakland en el día inaugural.
Sin corredores a bordo, un out y con dos strikes sin bolas, Randy Arozarena no tuvo piedad ante una curva a 80 millas del lanzador dominicano Jose Leclerc, quien la vio irse del estadio a 427 pies con una velocidad de salida de 110 millas.
El cubano-mexicano lanzó su bate con fuerza cuando apenas la bola aún estaba en el aire, mirando hacia su dugout gritando un par de cosas al sentir la vibra de los fanáticos, compañeros y por supuesto, viviendo el momento.
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Este fue el primer jonrón de la temporada para Arozarena, y su impacto fue inmediato: reavivó a la ofensiva de los Marineros cuando más lo necesitaban. Apenas unos turnos después, Jorge Polanco, quien hacía su debut oficial con Seattle, se encargó de inclinar la balanza definitivamente con un cuadrangular de dos carreras que selló la remontada.
Aunque el batazo de Polanco fue, sin duda, el más decisivo en términos del resultado final, el palo de Arozarena fue el punto de inflexión emocional y competitivo del juego. Sin su intervención oportuna, probablemente el escenario habría sido muy distinto.
La victoria se completó con una sólida actuación en el noveno episodio del cerrador mexicano Andrés Muñoz, quien retiró a tres de los cuatros bateadores que enfrentó y se acreditó el salvamento.
Randy Arozarena en busca de un buen año.
El cubano espera convertirse en agente libre sin restricciones al final de la temporada 2025, por ende, fijar buenos números sería fundamental a la hora de ir tras un buen contrato millonario de cara al 2025.

