Rafael Devers hizo lo que se necesitaba justo cuando los Gigantes más lo necesitaban: en la décima entrada del 24 de julio de 2026, con las bases llenas en Oracle Park, conectó un doble de regla de tierra que impulsó la carrera del triunfo para ganar 7-6 sobre los Angelinos de Los Ángeles. La victoria cortó una racha de cinco derrotas consecutivas para San Francisco y llegó en la noche más complicada posible: los Gigantes habían desperdiciado ventajas de 5-1 y 6-4 antes de forzar extras. Pero antes del batazo de Devers, fue Grant McCray quien cerró la puerta.
El brazo de McCray abrió el camino
Con dos outs en la parte alta de la décima entrada y los Angelinos con corredor en tercera, Grant McCray atrapó un elevado en el jardín central y lanzó un strike perfecto a tercera base para retirar a Oswald Peraza en un play que apagó el intento de rally visitante. Sin esa jugada, el partido era otro. McCray tiene apenas 65 juegos de Grandes Ligas acumulados en las últimas tres temporadas — el viernes fue su sexto partido con San Francisco en 2026, alternando el año entre el equipo mayor y Triple-A Sacramento. Un jugador que apenas conoce el roster hizo la jugada que le devolvió el juego a los Gigantes.
Es el tipo de momento que no te esperas de alguien con ese poco recorrido en el nivel más alto, pero eso es el béisbol: a veces el héroe lo escoge el partido, no el manager. McCray, de 25 años, nació el 7 de diciembre de 2000 y ha sido uno de los prospectos más seguidos del sistema de San Francisco. El viernes dejó de ser prospecto y empezó a ser algo más.
Devers: jonrón, 3 impulsadas y un walk-off que vale más de lo que parece
Rafael Devers abrió el marcador en el primer inning con un jonrón de dos carreras que puso a los Gigantes al frente desde temprano. Después, los Angelinos lo caminaron intencionalmente para enfrentar a Casey Schmitt — y Schmitt respondió con un jonrón de tres carreras que extendió la ventaja en el tercer inning. El plan de los Angelinos para neutralizar a Devers terminó costándoles más caro de lo esperado.
Pero el partido no fue lineal. Vaughn Grissom conectó un jonrón de dos carreras en el octavo inning que acortó distancias y eventualmente forzó el empate rumbo a las extras. Ahí entra el walk-off: con las bases llenas en la décima, Devers conectó un sencillo de dos carreras que impulsó al corredor automático y definió la victoria de los Gigantes 8-6, dejando 3 impulsadas en su cuenta personal de la noche.
Un partido así alimenta narrativas fáciles sobre ‘recuperación’ y ‘nivel All-Star’. Pero hay que ser honestos: hasta mediados de julio, Devers bateaba.235 con un OPS de.706, muy por debajo de sus estándares históricos. Una noche brillante no borra una temporada irregular. Lo que sí hace es elevar su valor de mercado en el peor momento posible para los Gigantes.
El reloj del deadline corre y Devers está en el centro
La victoria del viernes no cambia el panorama de fondo: los Gigantes son vendedores claros de cara al deadline de cambios del 3 de agosto de 2026. Según reportes de medios como Mercury News, The Score y SI.com, el equipo estaría ‘abierto a ofertas’ por Devers, Willy Adames y Matt Chapman, lo que convierte cada actuación de Devers en una audición pública para equipos compradores.
La historia de cómo llegó Devers a San Francisco todavía duele a los fanáticos de Boston: fue canjeado el 15 de junio de 2025 a cambio de los lanzadores Kyle Harrison, Jordan Hicks, Jose Bello y el prospecto James Tibbs III, después de negarse a jugar en primera base cuando los Medias Rojas firmaron a Alex Bregman. La situación fue más compleja que solo la posición — reportes de CBS Sports señalan que Boston también consideró que Devers había tenido una influencia negativa en jugadores jóvenes del clubhouse — pero el resultado fue el mismo: un tercera base generacional quedó disponible y San Francisco lo agarró.
Ahora, un año después, los Gigantes podrían venderlo al mejor postor con ambos equipos a más de 33 juegos del primer lugar en sus divisiones. Los Angelinos, que llegaron al partido habiendo perdido 13 de sus últimos 18 juegos, tampoco pintaban mejor. Fue, de principio a fin, un partido entre dos equipos que ya saben que su temporada terminó — y aun así Devers lo hizo memorable.


