Rafael Devers tuvo un par de semanas que hicieron creer que el problema estaba resuelto. Su OPS de temporada subió hasta.732 y por un momento parecía que el primera base de los San Francisco Giants había encontrado su ritmo. Pero desde el inicio de junio la historia cambió por completo: lleva 5-for-41, está bateando.122 con un OPS de.567 en 48 turnos al bate, y el resurgimiento del que tanto se habló ya luce como un paréntesis breve en una temporada complicada.
El problema con los slumps prolongados es que la primera señal de mejora se lee como una salida definitiva. Rafael Devers tuvo eso: una racha de contacto sólido que empujó su OPS hasta .732 y le dio oxígeno a una narrativa que los Giants necesitaban. El bateador zurdo parecía haberse adaptado al nuevo rol, al nuevo equipo, al nuevo contexto. Duró aproximadamente tres semanas.
Tres semanas de alivio que no duraron para Rafael Devers
Desde el 1 de junio, los números cuentan otra historia. En 48 turnos al bate, Devers conectó solo 5 hits en 41 at-bats, con un promedio de .122, slugging de.317 y OBP de.250. El OPS de.567 en ese tramo no es el de un jugador en ajuste — es el de alguien que está en problemas reales. Para contexto: el promedio de OPS en la Liga Nacional ronda los.740, lo que significa que Rafael Devers está muy por debajo del jugador promedio de su liga en el último mes.
El traslado de Boston a San Francisco nunca fue sencillo. Devers llegó a los Giants en medio de una transición que implicó cambiar de liga, de ciudad y de posición — de tercera base a primera —, todo al mismo tiempo. En los primeros meses de la temporada ya hubo señales de que el ajuste no era tan fluido como se esperaba.
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Lo que preocupa del slump de junio no es solo el promedio de bateo. Es la combinación: poco contacto, poco poder (.317 de slugging) y escasa capacidad de sacar bases por bola (.250 de OBP). Eso apunta a problemas de zona de strike, de lectura del pitcheo o de mecánica — no a simple mala suerte en el contacto. Rafael Devers tiene 29 años y un contrato de los más grandes en la historia de la franquicia de Boston que los Giants ahora cargan. La presión de rendir no es menor.
Si la temporada terminara hoy, el OPS de Devers en 2026 quedaría como uno de los peores números sostenidos de su carrera en una temporada completa. La pregunta que empieza a hacerse el ambiente en San Francisco no es si va a mejorar, sino cuándo — y si ese cuándo llega antes de que el daño sea irreversible en la tabla de posiciones.


