El inicio de temporada no está siendo sencillo para Rafael Devers, quien protagonizó una escena de frustración tras romper su bate luego de un ponche reciente. El antesalista de los Giants de San Francisco dejó ver su incomodidad en el plato, en medio de un rendimiento ofensivo por debajo de lo esperado.
Las estadísticas reflejan el momento que atraviesa: promedio de .209, apenas seis carreras impulsadas y 21 ponches acumulados. Números que contrastan con la consistencia que ha mostrado a lo largo de su carrera en las Grandes Ligas.
Rafael Devers vive un momento frío con el madero
El dominicano ha sido históricamente uno de los bateadores más confiables de su equipo, pero en este arranque ha tenido dificultades para encontrar ritmo. Su mecánica en el plato y la selección de pitcheos han sido objeto de análisis, especialmente ante el aumento en la cantidad de swings fallidos.
Más allá de la frustración puntual reflejada al romper el bate, dentro del clubhouse mantienen la confianza en su capacidad para revertir la situación. Jugadores de su calibre suelen atravesar altibajos, pero también cuentan con los recursos para hacer los ajustes necesarios.
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El cuerpo técnico ha insistido en mantener la calma y darle continuidad en la alineación, apostando a que recupere su nivel con el paso de los juegos. La temporada es larga, y un par de encuentros positivos pueden cambiar rápidamente la narrativa.
Para los Giants, recuperar la mejor versión de Rafael Devers será clave si quieren mantenerse competitivos. Su poder ofensivo y presencia en el lineup siguen siendo determinantes, incluso en medio de un inicio que claramente no ha sido el ideal.

