El béisbol, más allá de ser un deporte lleno de estadísticas y jugadas emocionantes, también está regido por un conjunto de códigos no escritos que todos los jugadores respetan.
Uno de esos códigos es no negar a un pelotero la oportunidad de lograr una hazaña como batear para el ciclo.
Sin embargo, este código fue violado durante un juego entre los Kansas City Royals y los Arizona Diamondbacks, generando una reacción de Salvador Pérez que los fanáticos catalogan como la de un líder nato.
Salvador Pérez se molestó por el pelotazo a Bobby Witt Jr
Bobby Witt Jr., el joven talento de los Royals, estaba a solo un hit de lograr la escalera, una de las hazañas más difíciles y respetadas en el béisbol. Había logrado un sencillo, un doble y un triple, y en su siguiente turno al bate, todo parecía indicar que podría completar el ciclo con un cuadrangular o un hit más.
Pero en lugar de recibir una oportunidad justa, el lanzador de los Diamondbacks, Castellanos, decidió lanzarle un pelotazo.
La acción no pasó desapercibida. En el dogout, Salvador Pérez, el experimentado receptor y líder de los Royals, mostró una evidente molestia.
Su descontento no fue solo una reacción visceral, sino una defensa de los principios y el respeto que se deben mantener en el deporte. Los fanáticos, al ver la injusticia, comenzaron a abuchear a Castellanos, demostrando su apoyo a Witt Jr. y su desacuerdo con la acción del lanzador.
Stepping up to the plate a single away from the cycle, Bobby Witt Jr. got hit by this Diamondbacks’ pitch…
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— The Athletic MLB (@TheAthleticMLB) July 23, 2024
Salvador Pérez, conocido no solo por su habilidad en el campo sino también por su liderazgo, dejó claro su descontento.
Desde el dogout, se le vio gesticulando y dirigiendo palabras hacia Castellanos, mostrando su frustración por lo que consideraba una acción cobarde y antideportiva. Pérez ha sido un defensor de las buenas prácticas en el béisbol, y esta situación no fue la excepción.
La reacción de los fanáticos en el estadio fue inmediata y contundente. Abucheos y muestras de desaprobación hacia Castellanos se escucharon en todo el estadio. Los aficionados, al igual que Pérez, consideraron que la acción del lanzador fue una clara falta de respeto no solo hacia Witt Jr., sino también hacia el espíritu del juego.

