Freddie Freeman volvió a los Dodgers de Los Ángeles después de una ausencia de dos semanas marcada por la angustia y la esperanza.
Durante ese tiempo, su hijo Maximus, de 3 años, enfrentó una dura batalla contra el síndrome de Guillain-Barré, una condición que paralizó a su pequeño cuerpo. A su regreso, el recibimiento fue conmovedor: camisetas azules con su nombre y la frase “#MaxStrong” llenaban los casilleros del equipo.
Freddie Freeman llora al volver con los Dodgers
“Fue la primera vez que lloré hoy,” admitió Freeman. “Ver ese apoyo de mis compañeros significa muchísimo.”
Freeman relató el dolor de ver a su hijo sufrir y la incertidumbre que vivieron él y su esposa, Chelsea, al intentar comprender y enfrentar la enfermedad de Max.
El pequeño pasó de una leve cojera a una parálisis completa en cuestión de días, lo que llevó a Freeman a abandonar urgentemente una serie de juegos en Houston para estar con él.
Durante ocho días, Max permaneció en la unidad de cuidados intensivos pediátricos, y después de recibir un tratamiento intensivo con inmunoglobulina, comenzó a mostrar señales de recuperación.
Freddie Freeman volvió a los Dodgers de Los Ángeles después de una ausencia de dos semanas marcada por la angustia y la esperanza. Durante ese tiempo, su hijo Maximus, de 3 años, enfrentó una dura batalla contra el síndrome de Guillain-Barré, una condición que paralizó a su pequeño cuerpo. A su regreso, el recibimiento fue conmovedor: camisetas azules con su nombre y la frase “#MaxStrong” llenaban los casilleros del equipo.
“Fue la primera vez que lloré hoy,” admitió Freeman. “Ver ese apoyo de mis compañeros significa muchísimo.”
Freeman relató el dolor de ver a su hijo sufrir y la incertidumbre que vivieron él y su esposa, Chelsea, al intentar comprender y enfrentar la enfermedad de Max. El pequeño pasó de una leve cojera a una parálisis completa en cuestión de días, lo que llevó a Freeman a abandonar urgentemente una serie de juegos en Houston para estar con él.
Durante ocho días, Max permaneció en la unidad de cuidados intensivos pediátricos, y después de recibir un tratamiento intensivo con inmunoglobulina, comenzó a mostrar señales de recuperación. Uno de los momentos más emocionantes para Freeman fue cuando Max pudo mover los hombros por primera vez después de días de inmovilidad total.
“It’s a good thing I’m here because it means things are trending better…. No one should have to go through this, especially a 3-year-old. I don’t know how many times Chelsea and I said we wish we could switch.”
Freddie Freeman, understandably emotional, speaks about the… pic.twitter.com/AYBrRdVv2O
— SportsNet LA (@SportsNetLA) August 6, 2024
“No hay palabras para describir lo especial que fue poder abrazar a mi hijo nuevamente,” expresó Freeman con emoción.
A pesar de la incertidumbre y el dolor, Freeman mostró un profundo agradecimiento hacia el equipo médico que cuidó de Max y hacia todos aquellos que le enviaron mensajes de apoyo. En particular, mencionó el apoyo del equipo de los Milwaukee Brewers y la paciencia y comprensión de los Dodgers, quienes le permitieron tomarse el tiempo necesario para estar con su familia.
“Estoy aquí hoy y parece un milagro,” dijo Freeman. “No puedo agradecer lo suficiente a los doctores y enfermeras que nos ayudaron a superar esto.”
El síndrome de Guillain-Barré es una enfermedad rara y de rápida progresión que, afortunadamente, suele tener un buen pronóstico de recuperación. Aunque Max todavía tiene un largo camino por delante para recuperar completamente sus habilidades motoras, los doctores son optimistas sobre su recuperación.
Freeman, reflexionando sobre la difícil experiencia, dijo: “Prefiero fallar en el momento más crucial del juego mil veces antes que volver a ver a mi hijo sufrir de esa manera. Pero sé que él está en camino. Será un largo viaje, pero lo haremos juntos.”
El regreso de Freeman no solo trajo esperanza a su familia, sino que también inspiró a sus compañeros de equipo y a los fanáticos.
Uno de los momentos más emocionantes para Freeman fue cuando Max pudo mover los hombros por primera vez después de días de inmovilidad total.
“No hay palabras para describir lo especial que fue poder abrazar a mi hijo nuevamente,” expresó Freeman con emoción.
A pesar de la incertidumbre y el dolor, Freeman mostró un profundo agradecimiento hacia el equipo médico que cuidó de Max y hacia todos aquellos que le enviaron mensajes de apoyo.
En particular, mencionó el apoyo del equipo de los Milwaukee Brewers y la paciencia y comprensión de los Dodgers, quienes le permitieron tomarse el tiempo necesario para estar con su familia.
“Estoy aquí hoy y parece un milagro,” dijo Freeman. “No puedo agradecer lo suficiente a los doctores y enfermeras que nos ayudaron a superar esto.”
El síndrome de Guillain-Barré es una enfermedad rara y de rápida progresión que, afortunadamente, suele tener un buen pronóstico de recuperación. Aunque Max todavía tiene un largo camino por delante para recuperar completamente sus habilidades motoras, los doctores son optimistas sobre su recuperación.
Freeman, reflexionando sobre la difícil experiencia, dijo: “Prefiero fallar en el momento más crucial del juego mil veces antes que volver a ver a mi hijo sufrir de esa manera. Pero sé que él está en camino. Será un largo viaje, pero lo haremos juntos.”
El regreso de Freeman no solo trajo esperanza a su familia, sino que también inspiró a sus compañeros de equipo y a los fanáticos, d

