Max Scherzer acaba de escribir su nombre en un capítulo muy exclusivo de la historia de las Grandes Ligas. Con su apertura ante los Phillies, Mad Max llegó a 3,503 ponches en su carrera, convirtiéndose en el 11mo lanzador en toda la historia de MLB en cruzar la barrera de los 3,500. Y lo mejor: la persecución histórica apenas está comenzando.
Llegar a 3,500 ponches en la carrera no es una estadística más. Es una credencial que solo 10 lanzadores habían conseguido antes que Max Scherzer en toda la historia de MLB. La lista incluye a nombres como Nolan Ryan, Randy Johnson, Roger Clemens y Pedro Martínez — los hombres que redefinieron lo que significa dominar a un bateador desde el montículo. Scherzer acaba de sentarse en esa mesa.
La cuenta regresiva de Max Scherzer: Johnson y Perry en la mira
La apertura ante Filadelfia terminó con 3,503 abanicados en el contador de por vida. Un número que, visto desde afuera, puede parecer una cifra redonda más. Pero visto desde adentro del juego, es la confirmación de que Mad Max sigue siendo una máquina funcional y letal cuando más se le necesita — incluso después de los 40.
Aquí es donde la nota se pone interesante. Max Scherzer no solo cruzó el umbral histórico — está activamente persiguiendo a dos nombres que llevan décadas intocados en la tabla. La historia de los pitchers con más ponches en MLB muestra lo difícil que es escalar en esa lista a estas alturas de una carrera.
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Walter Johnson, el legendario lanzador de los Senators que dominó el béisbol en la primera mitad del siglo XX, aparece en el siguiente escalón con 3,508 ponches. Eso es una diferencia de apenas 5 ponches. En béisbol moderno, con una o dos aperturas sólidas, esa brecha se cierra. Después viene Gaylord Perry con 3,534 — a 31 del punto donde Scherzer está hoy.
El contexto importa: alcanzar a Johnson sería simbólico en un nivel casi imposible de dimensionar. Johnson lanzó en una era sin relevistas especializados, sin el análisis de datos que protege a los bateadores hoy, sin nada de lo que define al béisbol moderno. Que Max Scherzer, más de un siglo después, esté a cinco abanicados de igualarle es uno de esos momentos en que la historia del béisbol colapsa en un solo número.


