En la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, los Mets y los Dodgers se enfrentaban en un emocionante Juego 2.
Con los Mets ya arriba por dos carreras y dos outs en la parte alta de la segunda entrada, los Dodgers tomaron una decisión arriesgada: decidieron caminar intencionalmente a Francisco Lindor para llenar las bases y enfrentar a Mark Vientos. Una decisión que, en retrospectiva, resultó costosa para Los Ángeles.
Mark Vientos le manda un mensaje picante a los Dodgers luego de subestimarlo
Después del juego, en una entrevista con Tom Verducci de Fox, Vientos confesó que se lo tomó personal. “Para ser honesto, lo tomé como algo personal”, comentó Vientos. “Pensé: ‘Ok, si quieren que sea yo el que enfrente el turno, entonces voy a intentar impulsar una carrera'”.
Y vaya que lo hizo, con un poderoso Grand Slam que no solo amplió la ventaja de los Mets, sino que dejó una marca en el juego.
El joven tercera base de 24 años explicó que no dejó que la presión o la decisión de los Dodgers afectara su enfoque en el plato. “Sinceramente, estaba tratando de simplificar el juego, no estaba buscando hacer demasiado”, señaló Vientos.
“Pero sí me lo tomé personal cuando caminaron a Lindor para enfrentarme a mí con las bases llenas”. Vientos dejó claro que le gusta estar en esos momentos cruciales: “Quiero estar en ese turno, sin duda. Quiero que caminen a Lindor en esa situación y que me enfrenten a mí”.
El turno al bate fue una verdadera batalla. Después de fallar con varios sliders de Knack y de caer en una cuenta de 1-2, Vientos mantuvo su calma y comenzó a ajustar su plan de ataque. Su enfoque era simple: poner la bola en juego o conseguir una base por bolas.
“Sabía que estaban lanzándome muchas abajo y afuera, así que mi enfoque era ver los lanzamientos arriba”, comentó sobre su estrategia en el plato.
Finalmente, en el noveno lanzamiento de la secuencia, Knack dejó un recta a 95 mph justo en el centro, y Vientos no lo desaprovechó.
Conectó el batazo de su vida, un Grand Slam que recorrió 391 pies, con una velocidad de salida de 102.3 mph, para llevar a los Mets a una ventaja de 6-0.
“Claramente fue un gran hit”, reconoció el manager de los Dodgers, Dave Roberts, quien admitió que la jugada fue un error crítico por parte de su lanzador. “Llegamos a una cuenta de 3-2, y cometimos un error con la recta. Eso fue decisivo”.
Vientos, por su parte, confesó que esperaba un slider en esa cuenta, pero cuando vio la recta, supo que no podía fallar. “No esperaba la recta, pero no iba a fallar esa”, afirmó con confianza.
El manager de los Mets, Carlos Mendoza, no está sorprendido por el desempeño de Vientos, quien ha tenido una excelente postemporada con tres jonrones y 11 carreras impulsadas en nueve juegos. “Su habilidad para ralentizar el juego es impresionante”, dijo Mendoza. “No trató de hacer demasiado, solo de mantener el bate en la zona y aprovechar la oportunidad”.

