El jardinero dominicano Juan Soto de los Mets de New York sigue jugando un béisbol caribe en la serie ante su ex equipo de los Yankees de New York, desde conectar hit, correr las bases y hacer pisa y corre.
Si hay una cualidad por la que Juan Soto no se ha destacado a lo largo de su carrera, es por ser veloz, carece de velocidad desde que fue firmado como prospecto amateur en el 2015 por los Nacionales de Washington. Sin embargo, se ha encargado de combinar su poca velocidad junto a su experiencia para humillar a la defensa de los Mulsos del Bronx.
En el primer juego del viernes, Soto ya había hecho quedar mal a su excompañero Carlos Rodón al robarle una base de manera humillante, pese a que el zurdo lo tenía de frente. Pero lo del sábado llevó la historia a otro nivel.
Todo comenzó en la cuarta entrada, cuando Francisco Lindor abrió con un boleto y Soto conectó un sencillo directo al guante de Aaron Judge. Aunque parecía una jugada inofensiva, colocó a Lindor en mejor posición para anotar, preparando el terreno para lo que vendría después. Pete Alonso siguió con un sencillo que impulsó a Lindor, pero Soto se quedó en segunda.
Sin embargo, su siguiente movimiento fue el más sorpresivo de todos: le robó la tercera base al lanzador Clarke Schmidt y al receptor J.C. Escarra, quienes ni siquiera intentaron un tiro, atrapados por la astucia del dominicano.
Y como si todo eso no fuera suficiente, Tyrone Taylor conectó un elevado profundo al jardín izquierdo que permitió a Juan Soto anotar en pisa y corre la carrera de la ventaja para los Mets. Una carrera que no habría sido posible sin ese robo de base que tomó por sorpresa a todo el Bronx.
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Este tipo de jugadas no aparecen en los titulares por su espectacularidad, pero definen partidos. Juan Soto, sin ser veloz, volvió a ganarle la partida a sus excompañeros con un estilo de juego callejero, caribeño y astuto, demostrando por qué sigue siendo uno de los peloteros más peligrosos de todo el béisbol.

