Los Piratas de Pittsburgh pusieron en asignación designada a José Luis Urquidy el 24 de julio de 2026, no porque el mazatleco haya fallado, sino por algo completamente ajeno a su rendimiento: necesitaban abrir un espacio en el roster de 40 hombres para llamar al cátcher Shawn Ross, luego de que Rafael Flores fuera colocado en la lista de lesionados por protocolo de conmoción cerebral. El problema es que Urquidy venía de ser el mejor lanzador de los Indianapolis Indians en junio, con ERA de 3.12 y marca perfecta de 3-0 en cinco aperturas.
Un mes de junio que no alcanzó para quedarse
Los números de Urquidy en Triple-A Indianapolis durante 2026 no dejan mucho espacio para el debate: en 14 aperturas y 66.2 innings, registró ERA de 3.92, WHIP de 1.07 y 60 ponches, permitiendo dos carreras o menos en 10 de esas 14 salidas. Junio fue su mejor tramo, cuando encadenó cinco aperturas con ERA de 3.12, WHIP de 0.92 y promedio de bateo rival de.207, métricas que le valieron el Premio al Jugador del Mes de la Liga Internacional. Era, sobre el papel, exactamente el tipo de veterano experimentado que un equipo en transición debería querer en su rotación.
Pero Pittsburgh tiene a Paul Skenes encabezando una rotación que también incluye a Ashcraft, Keller, Chandler y Jones, más un bullpen que no necesitaba más brazos. Urquidy recuperó su nivel, sí, pero en un roster donde sencillamente no había lugar para él. Esa es la ironía que define su temporada con los Piratas: los mejores números de Urquidy en años no fueron suficientes porque el problema nunca fue su brazo.
Qué significa el DFA y qué sigue para Urquidy
El término ‘asignación designada’ no es un corte definitivo, aunque suene igual de definitivo. Pittsburgh tiene un plazo de hasta una semana para canjearlo, asignarlo a ligas menores con su consentimiento o liberarlo. Con el deadline de cambios de 2026 encima, Urquidy entra al mercado de waivers como uno de los activos más accesibles: salario de solo 1.5 millones de dólares (firmado en febrero de 2026 con incentivos de hasta 800,000 adicionales por innings lanzados), historial probado en Grandes Ligas y rendimiento reciente en Triple-A que respalda que el brazo funciona.
No es la primera vez que el mazatleco pasa por este proceso. Los Tigres de Detroit ya lo habían puesto en DFA en 2025, antes de que acordara bajar a Triple-A Toledo durante su proceso de rehabilitación tras una segunda cirugía Tommy John en junio de 2024. Urquidy perdió prácticamente toda la temporada 2024 y la mayor parte de 2025 recuperándose; que haya vuelto a lanzar con estos números ya cuenta como una historia de regreso. La pregunta ahora es si algún equipo lo reclama antes de que los Piratas tomen una decisión.


