José Altuve tiene -5 carreras salvadas a la defensiva en lo que va de la temporada 2026, el número más bajo entre todos los segunda base de la MLB. No es una racha mala ni un juego de mala suerte: es el dato más frío de la temporada y apunta directo al corazón de lo que alguna vez hizo a Altuve uno de los mejores en su posición. El talento ofensivo sigue ahí, pero el piso defensivo está cediendo.
El Defensive Runs Saved (DRS) mide cuántas carreras evita un jugador comparado con un defensor promedio en su posición. Un -5 significa que José Altuve le ha costado a los Astros cinco carreras que un segunda base promedio habría salvado. En términos reales, eso puede ser la diferencia entre ganar o perder varios juegos en una temporada competida en el Oeste.
El número no llegó solo. José Altuve aparece en una lista donde los peores defensores por posición incluyen a nombres como Spencer Torkelson (-6 en primera base) y Justin Crawford (-8 en center field), pero ninguno carga con el peso histórico que carga Altuve. Él fue MVP en 2017, ganador de múltiples Guantes de Oro, y durante años fue la razón por la que los Astros presumían de uno de los cuadros interiores más sólidos de la liga. Ese contexto es lo que convierte el -5 en algo más que una estadística.
El cuerpo que ya no responde igual
Altuve tiene 35 años. No es viejo en términos humanos, pero en béisbol profesional, los 35 en una segunda base son una conversación pendiente. Las lesiones en rodillas y tobillos que lo han perseguido en los últimos años no desaparecen: se acumulan. El rango lateral, la explosión en los primeros pasos, la capacidad de convertir el doble play bajo presión: todo eso se erosiona antes de que el promedio de bateo lo haga.
Te podría interesar: Un cambio por Yordan Álvarez: ¿más caro que Juan Soto?
Lo más incómodo del dato es que Altuve sigue siendo valioso con el bat. Su presencia en el lineup de Houston no está en discusión. Pero el béisbol moderno ya no perdona tan fácilmente los huecos defensivos, sobre todo en un equipo que necesita ganar cada juego que pueda para mantenerse en la conversación de playoff. El -5 DRS no lo convierte en un jugador prescindible, pero sí obliga a los Astros a tomar una decisión que nadie en Houston quiere tener que tomar pronto: ¿hasta cuándo se sostiene ese balance?
José Altuve, un problema para Astros
Para los fans que crecieron viendo a José Altuve robar bases, batear de hit en el momento más difícil y pararse en el medio del diamante como si el campo le perteneciera, el -5 DRS tiene un sabor particular. No es indignación. Es algo más parecido al reconocimiento de que el tiempo también llega a los mejores.
Los Astros aún no tienen una solución clara. No hay un prospectos de segunda base en el horizonte inmediato que haga presión real sobre el puesto, lo que significa que José Altuve va a seguir jugando y el número va a seguir ahí, visible, en cada reporte semanal de DRS. La pregunta no es si Altuve puede seguir siendo útil para Houston, que puede. La pregunta es cuánto más pueden los Astros asumir el costo defensivo de uno de los jugadores más amados en la historia de la franquicia.

