Jorge Polanco llegó a los Mets en diciembre de 2025 con un contrato de dos años y $40 millones como el hombre que iba a llenar el hueco que dejó Pete Alonso. Ocho meses después, el infielder dominicano de 33 años batea.131 en la temporada, tiene una wOBA de.180 según Statcast —uno de los peores números de toda la liga— y el 2 de agosto la afición de Citi Field lo recibió con abucheos tras poncharse en el noveno inning de una derrota 2-0 ante los Marlins. Lo que parecía una apuesta razonable se convirtió en uno de los contratos más problemáticos del béisbol en 2026.
De temporada de carrera a lista de lesionados en tres semanas
La lógica detrás de la firma era sólida sobre el papel. En 2025 con Seattle, Polanco había tenido el mejor año ofensivo de su carrera: línea de.265/.326/.495 con 26 jonrones y 78 carreras impulsadas en 138 juegos, más un sencillo de walk-off en el Juego 5 de la Serie Divisional de la Americana. Los Mets, que acababan de perder a Pete Alonso —quien firmó por cinco años y $155 millones con Baltimore—, lo vieron como el reemplazo de corto plazo para primera base y bateador designado. La firma se hizo oficial el 16 de diciembre de 2025: $6 millones de bono de firma, $14 millones en 2026 y $20 millones en 2027.
El problema llegó antes de que abril terminara. Polanco sufrió una lesión de Aquiles durante la serie inaugural de los Mets contra Pittsburgh en marzo y fue colocado en la lista de lesionados el 14 de abril. El 5 de junio, durante su asignación de rehabilitación, sufrió una recaída que lo mandó de vuelta al reposo. No volvió al roster activo hasta el 7 de julio, con casi la mitad de la temporada perdida. Y ahí fue cuando las cosas empeoraron de verdad: en sus primeros 15 juegos de regreso, fue 4-de-51 con apenas un doble, tres bases por bolas y 18 ponches. Una racha históricamente improductiva para cualquier jugador en cualquier nivel.
Un contrato de $20 millones que nadie quiere cargar en 2027
El mánager interino Andy Green —quien reemplazó a Carlos Mendoza, despedido a finales de junio— reconoció públicamente la dificultad de la situación de Polanco tras los abucheos del 2 de agosto, sugiriendo que una gira como visitante podría ayudarlo a reiniciarse. Es la clase de declaración que se da cuando ya no queda mucho más que hacer. Los Mets entraron a agosto fuera de la carrera por playoffs, vendiendo piezas en la fecha límite del 3 de agosto, pero Polanco no fue a ningún lado. No podía serlo: con $20 millones aún adeudados en 2027 y métricas ofensivas en el fondo de la liga —incluyendo un Hard Hit% de apenas 28.2%— ningún equipo iba a asumir ese contrato. Como señaló el análisis del colapso de Rafael Devers en Boston, los contratos grandes firmados con jugadores que vienen de lesiones de extremidades inferiores tienen un patrón claro de riesgo que los equipos frecuentemente subestiman.
El contexto general de los Mets en 2026 tampoco ayuda a suavizar el golpe. Además del descalabro de Polanco, la franquicia perdió a Marcus Semien por una distensión de grado 3 en el flexor de la cadera y ha sido uno de los peores equipos del béisbol en lo que va del año. La pregunta que pende sobre la organización es qué pasa en 2027 con ese salario de $20 millones en el libro de nóminas y un jugador que, a los 33 años y con un Aquiles comprometido, tendrá que demostrar que todavía puede producir a nivel de Grandes Ligas. Polanco es un bateador de carrera de.260 con 155 jonrones y fue Todas Estrellas en 2019 — la firma no era descabellada. Pero el béisbol no te paga por lo que hiciste el año pasado, y lo que está haciendo en 2026 es uno de los colapsos individuales más documentados de la temporada.
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