Jared Young, primera base de los New York Mets, tuvo que ser retirado en camilla del Citi Field el 18 de septiembre de 2026 después de recibir un pelotazo directo en el rostro durante un juego de temporada regular. Las imágenes circularon de inmediato en redes y encendieron las alarmas en la organización y en toda la MLB. El incidente detuvo el partido por varios minutos mientras el cuerpo médico atendía a Young sobre el terreno de juego. Su estado de salud, al cierre de esta nota, estaba siendo evaluado por el equipo médico de los Mets.
Cómo ocurrió el incidente
El impacto llegó sin que Young pudiera reaccionar a tiempo. En el béisbol, los choques fortuitos cerca de la primera base representan uno de los riesgos más altos para los jugadores de cuadro — y esta vez el golpe fue en plena cabeza: la rodilla del lanzador Nolan McLean impactó contra Young en una jugada de bang-bang que nadie anticipó. El primera base cayó de inmediato al suelo y el juego quedó suspendido mientras los paramédicos ingresaban al campo.
Lo que siguió fue uno de esos momentos que el béisbol no quiere normalizar: Young salió del Citi Field en camilla, con el estadio en silencio. Los compañeros del equipo y los jugadores rivales se detuvieron; nadie siguió calentando ni tomó posición. El béisbol, cuando algo así pasa, sabe pausar. El protocolo de concusiones en MLB
Por qué este tipo de lesión es tan delicada en MLB
Un golpe directo en la cabeza no es solo una cuestión estética. Dependiendo del punto de impacto, puede comprometer órbita ocular, huesos del maxilar, tabique nasal y — en el peor de los casos — provocar una conmoción cerebral severa. La MLB tiene protocolos específicos para esto: cualquier jugador que reciba un impacto en la cabeza o el rostro debe pasar por evaluación neurológica antes de volver al campo, sin importar cómo se vea por fuera.
Young es una pieza importante en la alineación de los Mets en la recta final de la temporada 2026. El momento del calendario hace que la lesión pese el doble: los equipos en carrera no pueden darse el lujo de perder jugadores titulares cuando cada partido cuenta. La organización no había emitido un parte médico oficial al momento de publicarse esta nota.


