Francisco Álvarez ha expresado recientemente una preocupación inesperada: siente que su poder al bate está disminuyendo. A pesar de ser conocido por su capacidad para conectar jonrones, Álvarez ha enfrentado una temporada difícil, y su rendimiento no ha estado a la altura de las expectativas.
Francisco Álvarez siente que ya no está bateando como si fuera el increíble Hulk
Al finalizar el sábado pasado, Álvarez registraba un porcentaje de slugging de apenas .382, el más bajo entre todos los jugadores de los Mets.
Este dato contrasta drásticamente con su desempeño en 2023, cuando irrumpió en las Grandes Ligas con 25 jonrones en su temporada de novato.
Sin embargo, en lo que va de 2024, el joven venezolano solo ha logrado conectar seis cuadrangulares, lo que lo llevó a admitir: “No me siento poderoso”.
Álvarez ha descrito esta temporada como “completamente lo opuesto” a lo que esperaba al principio.
Después de un debut impresionante el año anterior, muchos esperaban que el receptor continuara su camino ascendente como uno de los bateadores más temidos de la liga.
Sin embargo, la realidad ha sido distinta, y la falta de poder en su bate se ha convertido en una preocupación tanto para él como para el equipo.
¿Por qué está pasando esto con Francisco Álvarez?
Eric Chavez, entrenador de bateo de los Mets, ha tratado de identificar la raíz del problema.
Aunque Álvarez sufrió una lesión en el ligamento del pulgar que requirió cirugía y lo mantuvo fuera de acción durante siete semanas, Chavez sostiene que esta lesión no es la principal responsable de la caída en su rendimiento.
Según él, “eso nunca ha sido uno de los problemas principales de lo que está pasando”.
En cambio, Chavez sugiere que la mentalidad de Álvarez en el plato podría estar jugando un papel crucial. Mencionó que mensajes contradictorios podrían estar afectando el enfoque del joven pelotero.
Específicamente, se refirió a “ruido externo” y voces que han alentado a Álvarez a buscar jonrones hacia el jardín izquierdo, un enfoque que difiere del estilo más equilibrado que lo llevó al éxito después de su regreso en junio.
Chavez comparó a Álvarez con un “auto deportivo de alto rendimiento”, enfatizando que la clave para que recupere su poder radica en confiar en sus habilidades naturales y en mantener un enfoque integral en el bateo, en lugar de simplemente intentar golpear la pelota lo más lejos posible.
A sus 22 años, Francisco Álvarez enfrenta uno de los desafíos más grandes de su joven carrera. En su segunda temporada completa en las Grandes Ligas, debe encontrar la manera de recuperar la confianza en su poder, un atributo que fue fundamental para su rápido ascenso a través de las ligas menores.
Aunque la situación es difícil, la capacidad de Álvarez para adaptarse y superar este obstáculo será vital para su desarrollo como uno de los principales sluggers del béisbol.


