La llegada de bases ampliadas al juego ya era un factor que se vaticinaba, durante la temporada 2021 de Triple A se decidió cambiar el tamaño de la primera, segunda y tercera base de 15 pulgadas cuadrada a 18 pulgadas cuadrada, lo que se puede leer como un plan piloto. Esto con una primera intención de limitar las lesiones y coliciones entre jugadores en las bases, aunque evidentemente también beneficiando a la ofensiva en el juego.
Players union agreed to allow MLB to ban shifts, implement a pitch clock and make bases larger in 2023, subject to those agreements fitting into a total deal. Union also rejected Robo umps for ‘22/‘23. MLB goal: to be able to streamline the process and add excitement ti the game.
— Jon Heyman (@JonHeyman) March 6, 2022
Con la llegada de almohadillass más grandes evidentemente que se crean mayores situaciones para el robo de bases, tal como sucedió en Triple A con un 2021 donde se registraron 2,752 robos y el promedio de 5.2 anotaciones por partido entre 3,867 encuentros disputados por todos los conjuntos, mejores resultados en robo de bases que por ejemplo a los 2,626 que se produjeron en 2019 donde encima de todo se disputó una mayor cantidad de partidos como fueron 4,160.
Situación ofensiva de MLB
Con la llegada de esfuerzos como la ampliación de las bases es una clara idea de querer incentivar un mayor ambiente ofensivo en la MLB, liga que en sus últimos diez años ha visto la producción al bate extremadamente mermada, por lo que evidentemente los nuevos cambios en el juego han sido respuesta para erradicar este mal, que además de bases más grandes para 2023 también se verá la eliminación de las posiciones defensivas especiales (shift).
Tres registros ofensivos en 2021 son testigos de lo crítico de MLB, como por ejemplo una media en el promedio de embasarse de .317 que se ubica en la posición no. 38 más baja para una temporada en la historia, así como tan solo 2,213 bases robadas que excluyendo la temporada recortada del 2020 ha sido el más bajo registro para una campaña desde 1981 y, el pésimo registro de -0.5 Base Running (BsR).
El BsR cuantifica las carreras por encima o por debajo del promedio como una estadística que mide todos los escenarios sobre las bases (robos, atrapados en robo, bases adicionales, expulsiones en las bases, etc). El registro del 2021 ha sido el 7mo más bajo para una campaña en la historia de Grandes Ligas, aunque en el top 5 podemos observar zafras recientes como el 2010, 2013, 2015 o 2019.
Desde 2010, MLB ha presenciado una actuación ofensiva de espanto, durante el lapso del 2010-21 la media en la línea ofensiva de la liga ha sido de tan solo .252/.320/.409, otra dura señal de una empobrecida era en los registros con el madero en las Grandes Ligas.
Los registros lo han dicho, la situación ofensiva en MLB ha sido pobre en sus años recientes. Por lo que medidas como las bases ampliadas o la eliminación de los shift defensivos que ya han tenido éxito en planes pilotos en las Ligas Menores pueden que sean grandes aciertos, aunque pueda que a muchos de nosotros estas medidas de reacción no nos gusten.


