Eduardo Rodríguez pasó dos temporadas siendo el pitcher de los Diamondbacks que nunca terminaba sus salidas: solo una vez en 39 arranques entre 2024 y 2025 se mantuvo 7 entradas o más en un juego. En 2026 ha logrado eso mismo tres veces en solo 8 salidas. El zurdo venezolano no está en racha — está siendo otro pitcher.
Durante 2024 y 2025, Eduardo Rodríguez acumuló 39 aperturas con los Diamondbacks. En ese tramo, la cantidad de veces que llegó al séptimo inning o más fue exactamente una. No es que los D-Backs perdieran con él en el montículo — es que el bullpen empezaba a calentar antes del quinto inning casi por costumbre. Para un equipo que compite en el Oeste, eso tiene un costo de roster y de energía que se acumula.
Los números de calidad de salida son el termómetro más honesto de un abridor: no te dicen si ganó, te dicen si el equipo estuvo protegido. Con Eduardo Rodríguez, Arizona no tenía esa protección con consistencia. Eso explica por qué su nombre circuló en conversaciones de bullpen o de cambio más de una vez en ese período.
Qué cambió en 2026 para Eduardo Rodríguez
En lo que va de la temporada 2026, Rodríguez ha abierto 8 juegos. En tres de ellos llegó al séptimo inning con vida — el mismo total que en las 39 salidas anteriores combinadas. La frecuencia pasó del 2.5% al 37.5%. Ese no es un ajuste menor de mecánica: eso es una transformación en cómo está atacando a los bateadores, en su resistencia ante el tercer turno al bate, o en la confianza que el cuerpo técnico le está dando para quedarse en el juego.
Te podría interesar: Cam Schlittler igualó una marca que tenía 112 años
Lo que hace más interesante la historia es el contexto: Rodríguez lleva suficiente tiempo en el beisbol como para que este tipo de resurgimiento no sea accidental. A los pitchers que rebotan así, generalmente les pasó algo en el offseason — un ajuste de agarre, un cambio de preparación física, o simplemente que encontraron el margen de zona que los bateadores no estaban respetando antes.
Por qué este Rodríguez importa ahora mismo para Arizona
Los Diamondbacks han sido un equipo que vive del pitching profundo. Cuando su rotación llega al séptimo, el bullpen descansa y los partidos cerrados se ganan. Rodríguez haciendo eso con la frecuencia que muestra en 2026 no es un dato bonito para su línea de stats — es un recurso directo para que Arizona compita en una división donde los Dodgers y los Padres no dan margen de error.
Si Eduardo Rodríguez sostiene esta versión de sí mismo durante el verano, la conversación en Arizona deja de ser ‘qué hacemos con el contrato del zurdo’ y se convierte en ‘cómo lo protegemos para octubre’. Son exactamente el mismo pitcher — con resultados que no se parecen en nada.


