Es extraño hablar de Freddie Freeman y los Bravos de Atlanta en tiempo pasado. Hace apenas unos meses, antes de la vorágine de la agencia libre reducida, antes del cierre patronal de MLB, antes de que todos nos volviéramos expertos en temas de negociaciones, contratos, números e impuestos de lujos, cuando el béisbol estaba en su estado más puro, Freddie Freeman recibió el último out que le dio a los Bravos su primer título de Serie Mundial en 26 años.
Lo que no sabíamos era que ese sería el último out de Freddie con el uniforme de los Bravos.
Su historia con el equipo empezó a escribirse en 2007 cuando fue electo en la segunda ronda del draft de 2007 de MLB y tres años después fue llamado a las Grandes Ligas, pero el punto final lo puso ayer, después de llegar a un acuerdo con los Dodgers de Los Ángeles por $162 millones de dólares y las próximas seis temporadas en Las Mayores.
En su primera temporada con el equipo, Freddie Freeman con tan solo 21 años, logró sorprender a muchos en las Grandes Ligas y quedó como segundo en la competencia por el premio al novato del año, el cual ganó su compañero Craig Kimbrel.
En 2013, Freddie Freeman fue a su primer Juego de Estrellas y quedó como quinto en la carrera por el MVP. Previo a la temporada 2014, los Bravos le dieron una extensión de 8 años y $135 millones para asegurar sus servicios hasta finales de este 2021.
Lealtad
La salida de Freeman puede percibirse como un acto ileal, aunque no debería ser tildado como tal. ¿Por qué? Los Bravos pasaron por reconstrucciones masivas, donde tenían a jugadores como Brian McCan, Justin Upton, Craig Kimbrel, Ervin Santana, Julio Teherán, etc. Y Freeman fue el único que soportó las altas y bajas de la franquicia: derrotas en playoffs y temporadas que terminaban lejos de la postemporada. Freeman nunca pidió un equipo ganador.
Los Bravos no se arrepintieron de la extensión de Freeman: disfrutaron de uno de los mejores primeras bases de las Grandes Ligas en la década pasada – y que de hecho lo sigue siendo -. Tampoco Freeman lo hizo: el equipo confió en él, le dio una extensión en el su momento y consiguió ser campeón de la Serie Mundial de MLB.
¿Deberían retirar su número?
Antes de llegar a la agencia libre, Freeman dijo en numerosas ocasiones que quería pasar toda su carrera con los Bravos de Atlanta, un equipo al que le dedicó casi la mitad de su vida. Dijo que quería ser como Chipper Jones y jugar para una sola organización durante toda su carrera… pero eso ya no es una realidad.
Freeman quería un contrato que le garantizara, al menos, otros 6 años en las Grandes Ligas, pero los Bravos se mostraron reacios a ofrecerle más de cinco.
¿Qué pasará con su retiro? ¿Estará en el Salón de la Fama? Hace unos meses Freeman iba encaminado a retirarse como un jugador de un solo equipo, pero ahora está con los Dodgers y el panorama es confuso, pero estamos seguros de que el número cinco debería ser retirado en Atlanta.
Freeman se va de los Bravos cuando los fans todavía lo quieren, eso deja mucho que decir. Por otro lado, se lleva a casa recuerdos memorables en Atlanta, donde ganó 1 MVP, 3 Bates de Plata, fue 5 veces All-Atar, Guante de Oro y una Serie Mundial.
Y sí, los Bravos no deberían permitir que ningún otro jugador pueda utilizar el #5 en su espalda, como forma de agradecer a Freeman por el impacto que tuvo, tanto dentro del terreno, como fuera de él.
Freddie Freeman se convirtió en uno de los mejores peloteros, millonario, MVP, amado por los fans y cerró con broche de oro ganando una Serie Mundial. Casi nadie dio a los Bravos como favoritos, debido a que era un equipo joven en muchos aspectos y con muchas interrogantes en ciertas posiciones. Para nadie es un secreto que el liderazgo de Freeman fue la clave de esa victoria.
Gracias a la firmeza de Freeman, los Bravos vieron crecer peloteros Dasby Swanson, Austin Riley, Ronald Acuña Jr y Ozzie Albies, un grupo de jóvenes guiados por un veterano.
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