Davis Martin llegó al All-Star break de 2026 con un récord de 9-4 y 3.41 ERA en 100.1 innings — pero también con siete salidas consecutivas de pesadilla (6.34 ERA) que habían borrado parte del brillo de un primer tramo histórico. El lanzador derecho de los Chicago White Sox, que arrancó la temporada con marca de 8-1 y 2.00 ERA en sus primeras 11 salidas, se fue a casa, no a descansar, sino a reparar lo que se había roto en su mecánica. Y los White Sox, que llevan décadas sin pelear el AL Central con esta seriedad, estaban esperando que volviera.
Un bullpen de 35 pitcheos en Oklahoma City
Martin no se quedó en casa viendo béisbol. Viajó a PitchingWRX en Oklahoma City y trabajó en un bullpen de 35 pitcheos con un objetivo muy específico: eliminar la rotación excesiva de lado a lado en su entrega que estaba generando misses horizontales — los que a nivel MLB se convierten en elevados y jonrones. No fue un ajuste cosmético. Fue el tipo de trabajo que un lanzador hace cuando sabe que algo está estructuralmente mal.
El problema con la mecánica es que nunca se manifiesta de golpe. Martin había dominado los primeros dos meses de la temporada con uno de los arsenales más variados de la liga: cuatro costuras, sinker, cutter, slider, curveball y su famoso ‘kick-changeup’, un cambio en el que usa el dedo medio como spike para generar movimiento atípico que mantuvo a los bateadores en .161 de average contra ese pitcheo. Su slider, por su parte, generó un porcentaje de swing-and-miss entre los más altos de la MLB del 51.2%, quinto más alto entre todos los lanzadores calificados en la liga. Pero cuando la mecánica falla, ningún arsenal salva el resultado.
El contexto que hace la historia más grande
Martin es uno de solo 13 jugadores que sobrevivieron las 121 derrotas de los White Sox en 2024 — la peor marca en la historia moderna de la MLB. No es un número decorativo: significa que vio de cerca el fondo, y que la reconstrucción que Chicago está viviendo en 2026 tiene su nombre en el centro.
Al 4 de agosto de 2026, los White Sox lideran el AL Central por 3 juegos sobre los Cleveland Guardians, reforzados en el deadline con la llegada de Luis Castillo (de los Mariners) y Huascar Brazobán (de los Mets). Martin tomó el montículo en Fenway Park esa noche con marca de 9-5 y 3.62 ERA en 22 salidas — decimotercero mejor en la Liga Americana. El número importa porque en octubre, los promedios de ERA de octubre no esperan a nadie.
Sus tres salidas post-break muestran un ERA de 4.68, pero un ratio K-BB de 14-4 que, según el propio Martin y el cuerpo técnico, es la señal real de que la mecánica está respondiendo. Los ERAs en muestras pequeñas mienten; los K-BB ratios casi nunca.


