Curaçao aplasta a Nevada 11-2 y gana la Little League World Series 2026

Equipo de Curaçao celebrando el campeonato de la Little League World Series 2026 en South Williamsport, Pennsylvania.

Curaçao es el campeón de la Little League World Series 2026. El equipo de Pariba Little League, de Willemstad, aplastó a Paseo Verde Little League de Henderson, Nevada, 11-2 la tarde del 30 de agosto en el Howard J. Lamade Stadium de South Williamsport, Pennsylvania, para cerrar el torneo con un impecable récord de 6-0 y levantar su segundo título mundial, el primero desde 2004. La isla del Caribe, que hace 22 años le dio al béisbol a Jurickson Profar y Jonathan Schoop, volvió a demostrar por qué sigue siendo una fábrica de béisbol puro.

Cómo Curaçao destrozó a Nevada en la final

El juego nunca estuvo cerca. Nevada llegó a la final como campeón de la región de Estados Unidos — había machacado a Hamilton, Ohio, 8-2 el día anterior, con la regla de piedad cerrando el partido en el quinto inning — pero Curaçao tenía otro nivel. Juriënsly De Windt abrió en el montículo y, junto a Giendry Ryan y Steven Felix, el trío de pitcheo combinó para ceder solo dos carreras en cinco hits durante todo el partido. De Windt y Shardijon De Lanoi sumaron seis carreras impulsadas entre los dos para sepultar cualquier esperanza de remontada.

Un día antes, en la final internacional, el pitcher Jaymiëll Martina ponchó a 12 bateadores en la victoria de Curaçao sobre Japón, 4-0. El equipo no tembló en ningún momento de la semana. Seis juegos, seis victorias: el récord perfecto de esta generación isleña queda grabado en la historia de la 79ª edición del torneo.

Nevada, dos finales y ningún título

El estado de Nevada lleva dos años seguidos llegando a la gran final y dos años seguidos yéndose con las manos vacías. En 2025, Summerlin South Little League de Las Vegas cayó 7-0 ante Taipéi Chino en una derrota que cortó una racha de seis años consecutivos de campeones estadounidenses. Ahora Paseo Verde de Henderson replica el subcampeonato. Son equipos distintos, de ciudades distintas, pero el patrón duele igual.

Lo que sí quedará en los libros es la historia de Carsynn Meyer, la jugadora de Nevada que se convirtió en la primera niña estadounidense en disputar una final de la Serie Mundial de Pequeñas Ligas. Solo Sayaka Tsushima, de Japón, lo había logrado antes en una final de la LLWS — y eso fue en 1998. Independientemente del marcador, Meyer escribió una página que nadie va a borrar.

La herencia del 2004: de Profar y Schoop a la nueva generación

Curaçao ya sabía lo que era ganar esto. En 2004, Pariba Little League conquistó el primer título mundial de la isla y de ese equipo salieron dos jugadores que llegarían a las Grandes Ligas: Jurickson Profar, hoy con más de una década en MLB, y Jonathan Schoop, segunda base con carrera en múltiples organizaciones. El béisbol en la isla no es una afición; es una cadena de producción generacional.

Veintidós años después, un grupo de niños de Willemstad volvió a Williamsport y repitió la hazaña sin ceder un solo juego. Si la historia del 2004 sirve de guía, vale la pena empezar a memorizar los nombres de De Windt, De Lanoi y Martina.

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