Cristopher Sánchez acaba de escribir su nombre junto a dos de los lanzadores más dominantes de la historia. Con 50.2 entradas consecutivas sin carreras en 2026, el zurdo de los Philadelphia Phillies se convierte en el único pitcher activo —y solo el tercero en toda la Era Live-Ball— en llegar a esa marca. Los otros dos son Orel Hershiser con 59.0 entradas en 1988 y Don Drysdale con 58.0 en 1968. Una lista de tres nombres. Y ahora Sánchez está en ella.
La Era Live-Ball comenzó en 1920, cuando la MLB cambió la pelota y el juego se transformó para siempre. Desde entonces, más de 20,000 lanzadores han pisado un montículo en Grandes Ligas. Y en más de un siglo de béisbol, solo tres han conseguido mantener el marcador en cero durante 50 o más entradas seguidas. Eso no es una racha de buena fortuna: es dominancia sostenida, la clase de actuación que define carreras y que los libros de historia no olvidan.
Cristopher Sánchez, el zurdo que los Phillies no querían soltar
Don Drysdale lo hizo en 1968 con los Dodgers de Los Ángeles, un año que la MLB recordaría como el “Año del Pitcher”. Orel Hershiser lo superó veinte años después, también con los Dodgers, llegando hasta las 59.0 entradas en una racha que terminó el 28 de septiembre de 1988 y que todavía figura como el récord de todos los tiempos. Ahora, en 2026, Cristopher Sánchez tiene 50.2 entradas acumuladas y la racha sigue viva. No hay un punto final todavía.
Cristopher Sánchez no llegó a Filadelfia como una pieza central. El lanzador dominicano fue construyendo su lugar en la rotación con actuaciones que convencieron a la organización de que tenían algo especial. Su arsenal —con un sinker que produce contacto en el piso y un slider que se cae de la zona— lo convierte en una pesadilla para equipos que buscan elevar la pelota.
Cristopher Sánchez está en el mejor momento de su carrera. Los números de esta racha no son accidente de calendario ni de rivales débiles: son el reflejo de un pitcher que controla el juego desde el primer lanzamiento. Cada vez que termina una entrada sin carreras, la pregunta no es si puede seguir, sino hasta cuándo.
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Hershiser lleva 38 años con el récord intacto. Nadie había llegado ni cerca de las 59.0 entradas hasta hoy. Sánchez está a 8.1 entradas de igualarlo y a 8.2 de romperlo. Son números que, en cualquier otro contexto, serían una eternidad en béisbol. Pero cuando la racha ya está en marcha y el lanzador está en forma, ocho entradas se pueden dar en dos aperturas.
La pregunta que toda la MLB se hace ahora mismo es si Cristopher Sánchez puede mantener el nivel cuando la presión del récord se vuelva el tema de cada juego. Hershiser lo hizo bajo los reflectores del final de temporada 1988. Drysdale lo hizo en plena guerra mediática con la directiva de los Dodgers. Sánchez tiene la ventaja de estar en un equipo de contención real y con una rotación que lo protege. La carga no es solo suya. Pero el montículo, en el momento decisivo, siempre es del lanzador solo.


