Los Chicago Cubs están moviendo fichas y los nombres que aparecen en su lista no son cualquier cosa: Freddy Peralta y Sandy Alcántara, dos de los pitchers más dominantes cuando están sanos. Según reportes recientes, el equipo del North Side ha mostrado interés activo en ambos lanzadores, lo que dibuja un perfil claro de lo que Chicago quiere construir para la segunda mitad de 2026. Dos ases de ese calibre no llegan juntos a ningún equipo sin una razón de fondo.
Freddy Peralta lleva temporadas siendo uno de los mejores ponchadores de la Liga Nacional. El derecho de Milwaukee tiene la clase de perfil que los Cubs necesitan en el frente de su rotación: un lanzador capaz de dominar innings con puteo elevado y que ya tiene experiencia en juegos de presión. El problema para los Cubs es que los Mets no van a soltar a Peralta barato — es uno de sus activos más valiosos.
Por qué tiene sentido y por qué es complicado para Cubs
Si los Cubs quieren a Peralta, la conversación con Nueva York va a ser cara. Y eso significa que el frente deportivo de Chicago está dispuesto a pagar ese precio, lo cual dice bastante sobre las expectativas reales del equipo para octubre.
Sandy Alcántara es una historia diferente. El ganador del Cy Young 2022 con Miami viene de una temporada prácticamente perdida por lesión en el codo, y los Marlins — en plena fase de reconstrucción — no tienen incentivos para retenerlo si alguien paga bien. Para los Cubs, Alcántara sería una apuesta de alto riesgo y altísima recompensa: si el dominicano recupera el nivel que lo llevó a ganar el premio más importante para un pitcher de la Liga Nacional, Chicago tendría uno de los mejores uno-dos de toda la MLB.
El factor edad también importa: Alcántara tiene 30 años, lo que significa que si recupera el nivel, hay varios años de dominancia por delante. Miami sabe eso y va a cotizarlo en consecuencia, aunque con menos poder de negociación que Mets en el caso de Peralta.
Te podría interesar: Cam Schlittler igualó una marca que tenía 112 años
La lógica detrás del movimiento de los Cubs es impecable: tienen el dinero, tienen la ambición declarada, y tienen una rotación que necesita nombres de primer nivel para competir en serio en la postemporada. Ir por Peralta y Alcántara al mismo tiempo no es un capricho — es una estrategia. El problema es que aterrizar a los dos en el mismo verano requeriría una inversión en prospectiva y dinero que podría dejar a Chicago sin margen para otros movimientos.
Lo que sí queda claro con este rumor es que los Cubs no están construyendo para el año que viene. Están construyendo para ahora. Si alguno de los dos llega a Wrigley antes del deadline de intercambios, la conversación sobre Chicago como candidato real en octubre deja de ser especulación.

