Como Miguel Cabrera no hay nadie, no solo en Venezuela sino en todo el béisbol mundial.
Y sí, Miggy no tiene comparación y está muy por encima del resto pero como quiera que sea, en ese grupo de estelares venezolanos, Miguel Cabrera, Magglio Ordoñez y Bobby Abreu, ahí hay que buscarle un hueco a Carlos Guillén.
Muchos supieron de él por primera vez en el Clásico Mundial, cuando vistió el uniforme de Venezuela pero no, ya desde su debut en la Liga Profesional Venezolana, Guillén impresionó a todos, no solo por su condición de bateador ambidiestro sino por su versatilidad a la defensa.
El estelar campocorto jugó para los dos principales equipos de su país, Navegantes de Magallanes y Leones del Caracas y si bien su debut en las Grandes Ligas con los Marineros de Seattle no fue con tantos vítores, su llegada a los Tigres de Detroit en 2004 le dio un giro total a su carrera.
En Comerica Park, Carlos Guillén compartió vestuario con Miguel Cabrera y con Magglio Ordoñez y en ocho temporadas compiló sus mejores números.
Con los Tigres, Guillén bateó para 284, con 123 jonrones y 658 carreras impulsadas.
También en este período fue convocado tres veces al Juego de Estrellas de la Liga Americana.
Desde su retiro en 2012, Carlos Guillén se ha dedicado a la creación de academias de béisbol en su país y en la actualidad funge como presidente de los Tigres de Aragua.
Si la tríada que conforman Omar Vizquel, Luis Aparicio y David Concepción están en un lugar de honor entre los torpederos, justo después habría que darle paso a Carlos Guillén, otro de los grandes peloteros venezolanos en la Gran Carpa.

