El lanzador de los New York Yankees, Cam Schlittler, reveló en una entrevista con el New York Post que ha estado recibiendo amenazas de muerte a través de redes sociales por parte de aficionados de los Boston Red Sox, previo a su apertura programada este jueves por la noche en Fenway Park.
La situación no solo involucra al propio lanzador, sino también a su entorno familiar. Cam Schlittler aseguró que sus familiares han sido víctimas de acoso en internet, lo que ha encendido las alarmas dentro y fuera del béisbol. Aunque la rivalidad entre Yankees y Red Sox es una de las más intensas en todo el deporte, el propio jugador dejó claro que este tipo de comportamientos cruzan una línea que jamás debería tocarse.
Y es que el contexto añade aún más tensión a la historia. Schlittler no es un nombre cualquiera para los fanáticos de Boston. El joven lanzador, nativo de la zona y ex seguidor de los Red Sox, dejó una herida reciente en esa fanaticada. Durante la pasada postemporada, fue pieza clave en la eliminación de Boston al lanzar una auténtica joya monticular: ocho entradas en blanco con 12 ponches en el tercer juego de la serie de Wild Card.
Ese recuerdo todavía está fresco, y no es descabellado pensar que parte del enojo de algunos fanáticos provenga de ese episodio, donde un “hijo de casa” terminó siendo verdugo de su antiguo equipo. Sin embargo, nada de eso justifica el nivel de agresividad que se ha visto en redes sociales.
La rivalidad histórica entre ambas franquicias siempre ha estado marcada por la pasión, la presión y los momentos icónicos, pero también ha sabido mantenerse dentro de los límites del respeto. Lo ocurrido con Cam Schlittler representa un desvío peligroso de ese camino.
Ahora, con todo ese contexto encima, el derecho tendrá la oportunidad de responder en el escenario más desafiante posible. Fenway Park lo espera, y no solo como rival, sino como protagonista de una historia cargada de emociones, presión y expectativas.
En medio de todo, incluso aficionados de los propios Red Sox han comenzado a rechazar este tipo de conductas, dejando claro que una cosa es la rivalidad y otra muy distinta es atentar contra la integridad de un jugador y su familia.

