Schlittler no lanzó en el All-Star en Filadelfia, pero sí ponchó a 12 Phillies

Cam Schlittler lanzando en Citizens Bank Park de Filadelfia durante el juego Yankees vs Phillies del 24 de julio de 2026, con 12 ponches.

Cam Schlittler tenía pendiente una deuda simbólica con Filadelfia. El lanzador derecho de los New York Yankees declinó su invitación al All-Star Game 2026 —celebrado el 14 de julio en el Citizens Bank Park— para no romper su rutina entre aperturas, y diez días después regresó al mismo parque para ponchar a 12 bateadores de los Phillies en 7.1 entradas en blanco, guiando a Nueva York a una victoria 1-0 con el mejor ERA de la Liga Americana: 2.07.

La actuación que el All-Star no pudo ver

El 24 de julio de 2026, Schlittler retiró a los primeros 10 bateadores que enfrentó antes de que Kyle Schwarber conectara un doble profundo para romper el hechizo. Desde ahí, el pitcher de 25 años se recompuso y terminó las 7.1 entradas sin permitir una sola carrera, lanzando a 98.5 mph promedio con su recta de cuatro costuras y alcanzando hasta 99.7 mph en sus momentos de mayor exigencia. Fue su tercer juego con doble dígito en ponches en su carrera, el segundo en temporada regular, y dejó a los Phillies completamente mudos.

El único run del partido llegó en el cuarto inning: un jonrón solitario de Paul Goldschmidt frente a Jesús Luzardo fue suficiente para que Schlittler construyera su victoria número 10 de la temporada récord de ponches de lanzadores Yankees y llevara su récord a 10-6 en 2026. Con esa actuación, Nueva York (58-45) mandó un mensaje claro sobre sus aspiraciones de postemporada, mientras los Phillies (56-48) caían a 2-5 desde el receso del All-Star.

Por qué Schlittler dijo no al All-Star —y por qué eso lo hace más grande

La decisión generó debate cuando se anunció. Schlittler era el líder de la Liga Americana en efectividad al momento de la selección, con un ERA de 2.05, y muchos lo consideraban el candidato natural para abrir el Clásico de Verano en representación de la AL. Aun así, su manager Aaron Boone explicó que el partido caía exactamente en su día de bullpen entre aperturas: Schlittler había pitcheado el sábado anterior ante los Nationals y lanzar a máxima intensidad en el All-Star habría roto la rutina de recuperación que lo mantiene en ese nivel.

No fue desinterés ni conflicto con la organización. El propio Schlittler declaró que reconocía merecer el honor de abrir el juego y que le resultó frustrante no poder hacerlo. Sí asistió al evento en Filadelfia, esta vez como espectador, mientras Dylan Cease de los Toronto Blue Jays abría por la Liga Americana en su lugar. Un contexto que ya estaba marcado por bajas: Shohei Ohtani se perdió el juego por molestias en la rodilla izquierda, y figuras como Aaron Judge y Vladimir Guerrero Jr. tampoco participaron.

Lo que Schlittler hizo a continuación convierte su decisión en algo difícil de criticar. Priorizó al equipo, cuidó su brazo y diez días después apareció en ese mismo Citizens Bank Park para lanzar uno de los juegos más dominantes de la temporada. No es un cuento de moraleja forzada; es simplemente lo que pasó.

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