Antes de que Ha-Seong Kim tomara la decisión de firmar un contrato de un año y 22 millones de dólares con los Bravos de Atlanta de cara a la temporada 2026, los Atléticos realizaron un intento serio por asegurar al infielder coreano con una propuesta a largo plazo.
De acuerdo con información cercana a las negociaciones, los Atléticos le ofrecieron a Kim un contrato de cuatro años y 48 millones de dólares, una apuesta clara por su versatilidad defensiva, su disciplina en el plato y su experiencia en Grandes Ligas. La oferta reflejaba la intención del club de convertirlo en una pieza clave de su nuevo proyecto competitivo.
Dentro de los planes de Oakland, Kim estaba proyectado principalmente como segunda base, una decisión estratégica motivada por la presencia del campocorto estelar Jacob Wilson, considerado el pilar defensivo del infield a largo plazo. La combinación Wilson–Kim habría brindado solidez, alcance y liderazgo a una defensa en plena transición.
Sin embargo, pese a la estabilidad y los años garantizados que ofrecían los Atléticos, Kim optó por un camino diferente. El infielder prefirió un acuerdo de corto plazo con Atlanta, apostando a maximizar su valor de mercado y mantenerse en un entorno competitivo inmediato, con la mira puesta en volver a la agencia libre en mejores condiciones.
La decisión deja claro que, para Kim, la flexibilidad y la oportunidad de competir en el corto plazo pesaron más que la seguridad de un contrato multianual. Para los Atléticos, en cambio, el intento fallido no pasa desapercibido: la oferta demuestra una franquicia dispuesta a invertir y a rodear a sus jóvenes figuras con talento probado.
Aunque el acuerdo no se concretó, el interés de Oakland en Ha-Seong Kim envía un mensaje claro al resto de la liga: los Atléticos buscan dejar atrás la etapa de reconstrucción pasiva y están preparados para competir en el mercado por jugadores que puedan marcar diferencia desde el primer día.

