Andy Pages tuvo el peor postemporada de la historia de las Grandes Ligas en 2025: 4 hits en 51 turnos al bate, un OPS de.211 —el más bajo jamás registrado entre bateadores con al menos 50 apariciones en un solo postemporada— y fue suplido en plena Serie Mundial. Un año después, encabeza las Grandes Ligas con 56 carreras producidas, es el segundo mejor en WAR de los Dodgers solo detrás de Shohei Ohtani, y batea segundo en la alineación del equipo con mejor récord de la Liga Nacional.
La caída fue documentada, pública y sin escapatoria. En octubre de 2025, con 24 años y cargando el peso de ser el único outfielder homegrown de Los Ángeles, Andy Pages se fue 4-for-51 en el postemporada. El manager lo sentó a mediados de la Serie Mundial. No hubo forma de disimularlo.
Andy Pages, líder de los Dodgers en 2026
Pero Andy Pages llegó al spring training de febrero de 2026 en Glendale, Arizona, con algo que sus propios coaches no esperaban: ya lo había superado. Cuando Nelson Cruz, Raúl Ibáñez y los coaches de bateo Robert Van Scoyoc y Aaron Bates lo llamaron a una sala de conferencias para reconstruir su confianza, Pages los escuchó con educación —y ya había dado vuelta a la página antes de que empezaran a hablar.
Andy Pages dejó Cuba a los 16 años para perseguir las Grandes Ligas. Su padre le hacía los bates con madera sobrante. Su madre fue su soporte central durante toda su infancia. Desde que desertó, solo ha podido visitarlos una vez en tres años.
Pero la distancia hoy es más que geográfica. Cuba vive una crisis energética severa: después de que el gobierno de Estados Unidos desplazó a Nicolás Maduro en Venezuela y la administración interina detuvo los envíos de petróleo a principios de 2026, la isla —que ya dependía de ese crudo— colapsó en apagones prolongados. Los juegos de MLB no se transmiten allá. Los padres de Pages y su hermana de 18 años solo pueden ver box scores y clips de YouTube en los pocos momentos en que hay electricidad.
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Andy Pages intenta llamar y las líneas no conectan. Pasan días sin noticias. A veces sus padres lo llaman de madrugada, aprovechando las ventanas de corriente. Hay días en que sale al campo sin saber si están bien. «Ya me tuve que acostumbrar», dijo. Esa frase es, en realidad, la explicación de todo lo demás que ha logrado en 2026.
En 2026 la transformación tiene estadísticas: .282/.326/.528, 15 jonrones —10 de ellos en sus últimos 30 juegos—, y 2.7 WAR según FanGraphs. Empezó bateando octavo en una alineación llena de futuros miembros del Salón de la Fama. Ahora batea segundo. El 19 de mayo en San Diego trabajó un turno de nueve lanzamientos contra el cerrador Mason Miller, conectó un fly de sacrificio remolcador y le cargó su primera derrota. Para Pages, fue solo una muestra de hacia dónde va.
«No sé hasta dónde puedo llegar. De verdad que no», dijo. «Porque un día vas a mirar y puede que jonronee 20 en un mes». No suena a fanfarronería. Suena a alguien que ya aprendió que los límites se descubren después, no antes.


