Andrés Muñoz cerró la temporada 2024 como uno de los mejores cerradores de la MLB. Hoy, con ERA de 6.00 y un récord de 3-3 en 2025, la afición de los Marineros de Seattle está pidiendo que le quiten el papel de cerrador — y algunos, directamente, que lo saquen de la organización. El béisbol mexicano tiene a su figura más visible en el peor momento de su carrera, y la pregunta que nadie quiere responder es si esto es una racha o el principio de algo más serio.
Cómo pasó de dominador a problema en semanas
En toda la temporada 2024, Andrés Muñoz permitió 2 jonrones y 12 carreras limpias. En lo que va de 2025, ya tiene 3 jonrones cedidos y 10 carreras limpias — casi los mismos números en una fracción del tiempo. El martes por la noche fue la imagen más dura: Seattle iba empatado 2-2 ante Atlanta en la novena entrada, Muñoz en el montículo, y Matt Olson la mandó al jardín central con un jonrón solitario que selló la derrota 3-2 de los Marineros.
No fue un accidente aislado. Fue el resumen de lo que está siendo esta temporada: Muñoz en el momento más importante del juego, y el resultado peor de lo esperado. La velocidad y el dominio que lo convirtieron en uno de los relevistas más temidos de la liga siguen ahí en los registros de 2024 — pero en el campo, en 2025, algo no está cuadrando.
El problema no es solo el marcador. Es que cada salida de Muñoz ahora llega cargada de ansiedad, y eso es exactamente lo contrario de lo que debe proyectar un cerrador.
La presión de ser el rostro de México en las Grandes Ligas
Andrés Muñoz no es solo un relevista más. Para una enorme parte de la afición mexicana, es la referencia más clara que el béisbol del país tiene en la MLB hoy. Y eso pesa de maneras que no aparecen en las estadísticas: cada jonrón que le conectan no es solo un run en el marcador, es un titular, un video que circula, un hilo de Twitter donde la gente decide si defenderlo o condenarlo.
Según reportó Brady Farkas, hay dos corrientes entre los fanáticos de Seattle: los que quieren relevarlo del papel de cerrador y los que directamente quieren que salga de la organización. Que ambas posturas existan a la vez, tan temprano en la temporada, dice mucho de lo rápido que el béisbol puede voltearse contra alguien. En 2024, Muñoz era intocable. En 2025, nadie está seguro de nada.
Y aquí está lo que nos incomoda un poco a todos los que lo seguimos: la diferencia entre el héroe y el villano en el béisbol moderno es literalmente cuestión de semanas. No meses, no temporadas — semanas. Muñoz no cambió su talento de un año a otro. Pero las narrativas sí.
Qué necesita Muñoz para sobrevivir esta racha
El béisbol tiene una memoria brutal pero también, a veces, una capacidad de rehabilitación igual de brutal. Cerradores que han colapsado al inicio de temporada y han vuelto a dominar los hay — pero requieren tiempo, y Seattle necesita ganar ya. Esa es la tensión que Muñoz tiene encima cada vez que sale al montículo en la novena: el equipo no puede esperarlo indefinidamente.
Lo que sí puede decirse con los datos es esto: si Muñoz está cediendo jonrones a un ritmo tres veces superior al de la temporada pasada, la pregunta técnica es si hay un ajuste mecánico pendiente o si los bateadores ya lo tienen ubicado de otra manera. Ninguna de las dos respuestas es sencilla, pero la segunda es la más difícil de resolver en medio de una temporada.
Por ahora, el cerrador mexicano sigue siendo el cerrador de los Marineros. Pero el reloj está corriendo, y la paciencia — en Seattle y en redes — no es infinita.


