Alex Rodríguez ya tiene su lugar en la inmortalidad, aunque no sea en Cooperstown. El Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano anunció a A-Rod como uno de sus nuevos elegidos, reconociendo una carrera de 22 temporadas en las Grandes Ligas que incluyó 696 jonrones, 3 premios MVP y 14 selecciones al Juego de Estrellas. La distinción llega desde la tierra que lo vio crecer, mientras el béisbol estadounidense sigue debatiendo si los esteroides borran lo que la pelota ya escribió.
Los números de Alex Rodríguez no tienen discusión: 696 jonrones, 2,086 carreras impulsadas y un promedio de.295 en 22 temporadas con Seattle Mariners, Texas Rangers y New York Yankees. Ganó el MVP de la Liga Americana en 2003, 2005 y 2007, y fue parte de dos campeonatos con los Yankees. Sobre el papel, es uno de los cinco mejores jugadores en la historia del béisbol. Sobre el papel.
El debate que este reconocimiento reactiva para Alex Rodríguez
El asterisco llega con el caso Biogenesis en 2013, cuando MLB le aplicó una suspensión de 211 juegos —la más larga por dopaje en la historia moderna de las Grandes Ligas— por uso de sustancias de desempeño mejorado. Alex Rodríguez apeló, peleó, perdió y se perdió la temporada 2014 completa. Desde entonces, los votantes del Salón de la Fama de Cooperstown lo han dejado fuera cada año que ha aparecido en la boleta, y hay quienes dicen que eso nunca va a cambiar.
El Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano decidió no esperar ese veredicto. Los fanáticos del béisbol de toda la región que siguen el debate de los grandes jonroneros de la historia del béisbol saben que este tipo de reconocimientos regionales cada vez pesan más en la conversación.
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Hay algo poético en que sea la República Dominicana quien dé ese paso. Alex Rodríguez nació en Nueva York en 1975, pero sus raíces dominicanas son parte central de su identidad pública —sus padres son originarios de la isla y él representa una generación de jugadores latinos que transformaron el béisbol de las décadas de los 90 y 2000. Para el Pabellón, la pregunta no fue qué hizo A-Rod fuera del campo: fue qué hizo A-Rod con el bate.
La elección de Alex Rodríguez al Pabellón dominicano inevitablemente vuelve a poner sobre la mesa la pregunta que el béisbol estadounidense lleva dos décadas esquivando: ¿qué se hace con los jugadores de la era de los esteroides? Barry Bonds y Roger Clemens tampoco están en Cooperstown. Manny Ramírez, otro dominicano de esa generación, tampoco. La distinción del Pabellón no resuelve ese debate, pero lo alimenta con fuerza.


