En el primer juego de la serie final de la temporada 2022 entre los Cardenales de San Luis y los Piratas de Pittsburgh, Albert Pujols vivió uno de los momentos más significativos de su carrera tardía. Con un corredor en base, el dominicano conectó un jonrón que trascendería el simple valor del turno: le permitió alcanzar la cifra de 703 cuadrangulares de por vida y, más importante aún, superar el icónico récord de carreras remolcadas de Babe Ruth.
El golpe que hizo historia
Ante una curva de 76 millas por hora lanzada por Brian Keller, Pujols no dudó. Su bate conectó con precisión y devolvió la pelota a 99 millas por hora, enviándola 361 pies hacia el jardín izquierdo. No fue un jonrón espectacular por su distancia, pero su peso histórico resultó innegable.
Con esa conexión, Pujols llegó a las 2,216 carreras remolcadas en su trayectoria en Grandes Ligas, superando las 2,215 de Babe Ruth, la leyenda que durante décadas fue sinónimo de poder ofensivo en el béisbol. El dominicano se convirtió así en el segundo jugador con más RBIs en la historia del juego, posición que mantiene únicamente detrás de Hank Aaron, quien acumula 2,297.
Un final de temporada de película
Lo notable del momento es su contexto. Con solo dos juegos restantes en la temporada regular 2022, existía la posibilidad de que este fuera el último jonrón o hit de Pujols fuera de playoffs en su carrera. A los 42 años, el jugador que dominó la Liga Nacional durante casi dos décadas seguía escribiendo capítulos en su legado.
Desde el Juego de Estrellas, cada jonrón que Pujols ha conectado ha tenido propósito: empatar el marcador, ponerse adelante o ampliar la ventaja de los Cardenales. No han sido accesorios en la narrativa de su equipo, sino golpes que importaron en el contexto de los juegos.
Los números de la última primavera
Durante la temporada 2022, Pujols participó en 108 juegos con 305 turnos al bate. Su producción fue modesta comparada con sus años de esplendor, pero consistente: 42 anotadas, 82 hits, 24 jonrones y 66 carreras remolcadas. Bateó para .269 de promedio y registró un OPS de .895. A su edad, estas cifras reflejaban a un jugador que seguía encontrando maneras de impactar el juego, aunque fuera en dosis medidas.
El jonrón 703 no solo fue un número más. Fue la confirmación de que Albert Pujols, el muchacho de la República Dominicana que llegó a las Grandes Ligas en 2001, había dejado una huella en el registro histórico que perdurará más allá de su retiro. Superó a Ruth no en jonrones —Aaron y Barry Bonds lo aventajan— pero sí en el arte de producir carreras, en la capacidad de estar en el lugar correcto cuando su equipo necesitaba que la pelota cruzara la goma.


