Por mucho tiempo y a inicios de siglo, la pelota estadounidense era considerada poco atractiva y con un juego “pequeño” en lo que se denominó la era de la “pelota muerta”, esto debido a la ausencia de cuadrangulares y la abundancia de hits sencillos, hasta que llegó un personaje que lo cambiaría todo: Babe Ruth.
“El Bambino”, fue por mucho tiempo considerado el mejor jugador de béisbol en toda la historia, esto por su temprano impacto en el juego tanto en el montículo como en la caja de bateo.
Con el tiempo, Babe Ruth fue dejando a un lado la posición de pitcher, enfocándose en ser el toletero que terminó por darle rumbo a la organización de los Yankees de Nueva York. En su carrera, Ruth terminó con un total de 714 jonrones, que en la época le daban un estatus superior ya que se veía casi imposible que alguien rompiera el récord que parecía ser único.
Si bien en 1961 se rompió uno de los récords de Ruth que los expertos y veteranos vaticinaban que nunca se rompería, con Roger Maris conectando 61 cuadrangulares en una temporada, aún era poco probable que alguien conectara más de 714 cuadrangulares, pues era una cifra a la que muy pocos se habían por lo menos acercado.
Sin embargo, unos años antes, en 1954, debutaba un chico originario de Alabama que mostraba poder a medida que cosechaba experiencia en la liga, Henry Louis Aaron, a quien de cariño apodaban “Hank”.
No tardó mucho para desplegar su poder ofensivo, pues en su temporada de novato conectó 13 cuadrangulares en 122 partidos, dando una pequeña muestra de lo que le esperaba.
Su legendario paso por los Bravos de Atlanta/Milwaukee lo consolidaron como una de las mayores leyendas del juego, al grado de que jugadores como Reggie Jackson utilizaron el 44 gracias a la influencia que tuvo Aaron en sus vidas.
Fue un 8 de abril de 1974 cuando el Estadio del Condado de Atlanta-Fulton cuando Hank Aaron conectó una recta por todo lo profundo del jardín izquierdo para convertirse en el rey único del home run, dando un trote por las bases que pasó a la posteridad por como los aficionados invadieron el campo para acompañarlo y felicitarlo en el histórico momento.
Para muchos, Hank Aaron fue, es y seguirá siendo el único rey genuino del home run, aún cuando Barry Bonds superó su récord en el año 2007.
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