Hace exactamente 52 días, un 2 de febrero de 2024, los Diablos Rojos del México y los Yankees de Nueva York anunciaron que luego de 56 años se volvían a enfrentar en una serie cara a cara que medía la grandeza de dos de las organizaciones más grandes del béisbol mundial.
Lo que se vivió este 24 y 25 de marzo en el Estadio Alfredo Harp Helú no solo fue uno de los acontecimientos con mayor historia y peso para el béisbol mexicano, sino que también fue una muestra de lo que México tiene para ofrecer con su pelota y que ya demostró en el pasado Clásico Mundial de Béisbol.
Actualmente México se encuentra como segundo lugar en el ranking de la Confederación Mundial de Béisbol y Sóftbol, y las dos victorias de los Diablos Rojos en contra de la organización más ganadora de la que es considerada la mejor liga de béisbol en el mundo solamente reflejan que el béisbol mexicano está más vivo que nunca.
A pesar de los múltiples esfuerzos por parte de medios, aficionados y otros personajes para menospreciar las victorias de los Diablos, el hecho de que dos gigantes de la industria del béisbol se midan cara a cara da mayor importancia al resultado independientemente del talento con el que cuenten, y el México demostró ser una franquicia que más allá de los nombres que tienen bordados en la espalda, juegan por el que está marcado en el pecho.
La familia Harp tiene mucha influencia en el histórico resultado por parte de los Diablos, pues a pesar de la gran inversión económica que han realizado, el enfoque que dedican al crecimiento de cada área de la organización los ha llevado a tener una organización de calibre “grandes ligas” en la Liga Mexicana de Béisbol.
La metamorfosis del Béisbol mexicano está rindiendo frutos, pues este se ha reinventado y mostrado un gran enfoque en el desarrollo de este dentro del país, sin fijarse mucho ni priorizar la exportación de jugadores – que si bien es importante – no lo es todo en esta industria.
Ojalá la vida y los denominados “dioses del béisbol” nos permitan tener este tipo de enfrentamientos con mayor frecuencia, pues a pesar de que Estados Unidos tiene las Ligas Mayores a las que cualquier pelotero en el mundo aspira, los mexicanos no tenemos nada que envidiarle a otras pelotas en el mundo.
